El Gran Premio de Italia, celebrado en el mítico circuito de Monza, vivió un inicio dramático con el fuerte accidente de Charles Leclerc, piloto de Ferrari. El monegasco, que ocupaba la tercera posición en las primeras vueltas de la carrera, sufrió un impactante golpe que obligó a detener la competencia con bandera roja.
El incidente ocurrió en la segunda vuelta, cuando Leclerc perdió el control de su monoplaza en la temida curva Parabólica. El Ferrari se estrelló violentamente contra el muro de contención, un choque de gran magnitud que, visiblemente, afectó al piloto. La magnitud del impacto fue tal que los comisarios de carrera no dudaron en mostrar la bandera roja, paralizando la actividad en pista.
Este episodio se sumó a un inicio de carrera ya agitado para Leclerc. En la largada, el piloto de Ferrari tuvo un encontronazo con su compañero de equipo Lewis Hamilton. El británico acusó a Leclerc de «empujarlo» fuera de la pista en la chicana inicial, lo que le obligó a levantar el pie del acelerador y, consecuentemente, perder varias posiciones en la parrilla.
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