Lo que parecía una intervención de rutina por un incendio de pastizales en Plottier se transformó en un episodio de alto riesgo que terminó con dos bomberos voluntarios hospitalizados. El viernes 4 de septiembre, efectivos del cuerpo de Bomberos Voluntarios fueron expuestos a una sustancia extremadamente peligrosa que se encontraba oculta bajo restos de nylon y plantines agrícolas en un predio.
El incidente tuvo lugar en la calle Candolle al 5000. La primera dotación que acudió al lugar para controlar las llamas se encontró con cilindros de gas que contenían un potente plaguicida letal. Esta situación generó un fuerte reclamo por parte de la jefatura de bomberos, debido al ocultamiento de información crucial para la seguridad del personal de emergencias.
Mientras el fuego consumía pastizales secos, una cubierta de nylon y desechos de plantines de frutillas, los bomberos descubrieron, al ceder el material plástico, varias garrafas de color verde y amarillo. Constataron, además, que al menos una de ellas ya había estallado. A pesar de las consultas del personal de rescate, los empleados presentes en el predio se negaron a dar detalles sobre el contenido de los envases.
Ante el riesgo de nuevas explosiones, los efectivos procedieron a enfriar los recipientes metálicos. Fue en ese momento cuando comenzaron a sentir ardor en los ojos, picazón intensa en las vías respiratorias y en las áreas del cuerpo expuestas al ambiente. Una vez disipado el denso humo, los especialistas lograron identificar las etiquetas de materiales peligrosos en los cilindros.
La sustancia resultó ser bromuro de metilo, con el código de identificación ONU 1581. Este gas incoloro e inodoro es un plaguicida y fumigante agrícola clasificado como un tóxico de nivel mortal, según informaron desde el cuerpo de bomberos.
A raíz del contacto directo con este químico, dos efectivos requirieron traslado inmediato al Hospital de Plottier. En el centro de salud, los médicos les administraron suero y corticoides, junto con un lavado general de ojos y de las zonas dérmicas afectadas. Actualmente, ambos bomberos se encuentran fuera de peligro, en parte gracias a que las ráfagas de viento facilitaron una rápida dispersión del producto tóxico en el aire.
La gravedad del suceso motivó la intervención de la directora de Medio Ambiente y de las autoridades de Defensa Civil del municipio. Carlos Mansilla, comandante general y jefe del cuerpo de Bomberos Voluntarios, denunció públicamente el ocultamiento del material y la falta de información por parte de los trabajadores del predio, una negligencia que puso en grave riesgo la vida de los rescatistas.