Competencia Desleal: 6 de cada 10 Industrias Argentinas Piden Reforzar Controles

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Competencia Desleal: 6 de cada 10 Industrias Argentinas Piden Reforzar Controles

La industria argentina se enfrenta a un doble desafío. A la ya conocida caída de la demanda interna se suma ahora la creciente presión de productos importados que, según las empresas, ingresan al mercado bajo condiciones de competencia desleal o, directamente, a través del contrabando.

Esta problemática se refleja en los números. Un informe reciente del Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (CEU-UIA) revela que casi seis de cada diez empresas consultadas consideran que el impacto de esta situación en su actividad es alto o muy alto. En detalle, el 35% lo calificó como alto, mientras que un 24,7% lo consideró muy alto.

Las consecuencias son directas y afectan el día a día de los negocios. La más citada es la reducción de las ventas, mencionada por el 48,4% de las empresas impactadas. Otros efectos incluyen la presión para bajar precios (15,2%), la disminución de la rentabilidad (13,3%) y la pérdida de participación de mercado (10,9%).

Sectores más vulnerables

Ciertos rubros muestran una particular exposición, según la encuesta del CEU-UIA. El sector de metales comunes encabeza la lista, con un 88,2% de sus empresas asegurando que la competencia desleal y el contrabando tienen un impacto alto o muy alto. Le siguen de cerca los productos textiles (84,6%) y las confecciones, cuero y calzado (76,2%).

Otros sectores afectados incluyen papel, cartón y madera, autopartes, y caucho y plástico. Además, una categoría amplia que agrupa a “otras industrias” —como juguetes, instrumentos musicales, artículos deportivos, muebles, colchones y equipamiento— reporta que el 86,3% de sus empresas percibe un impacto alto o muy alto. En el extremo opuesto, alimentos, bebidas y tabaco registra una incidencia menor, aunque significativa, con el 34,8% de las empresas calificándola como alta y el 8,7% como muy alta.

Precios y falta de controles

La mitad de las empresas consultadas apunta a los precios como un factor clave, señalando que los productos de origen externo llegan al mercado a valores artificialmente bajos, lo que presiona a la baja los precios de la producción local.

A esta situación se suman otras irregularidades que configuran una competencia desleal: el 15,3% de las empresas menciona la falta de certificaciones obligatorias, el 13,8% la ausencia de trazabilidad, y el 13,2% la venta sin factura u otras formas de informalidad. Los canales de comercialización por donde estos productos irregulares llegan al consumidor final son diversos, destacando los mayoristas y distribuidores (26,4%), comercios minoristas (16,2%), plataformas internacionales de venta directa (15,1%), redes sociales (14,9%) y marketplaces (11,9%).

El reclamo al Gobierno

Ante este panorama, la Unión Industrial Argentina (UIA) enfatiza la necesidad de mejorar los controles. La preocupación de las empresas no se limita a la mera ausencia de fiscalización aduanera, sino a la efectividad de los mecanismos existentes para frenar el ingreso de mercadería irregular.

De hecho, un 19,4% de las empresas considera que los controles aduaneros tienen un impacto negativo en su actividad, al no ser suficientes para impedir la entrada de productos sin cumplir las normativas. En contraste, un 27,6% percibe un impacto positivo de estos controles y subraya que su fortalecimiento podría equilibrar la competencia, reducir la subfacturación y limitar el ingreso de productos de menor calidad.

Por ello, las principales medidas reclamadas son el fortalecimiento de los controles aduaneros y la fiscalización de la facturación, sugeridas por el 33,2% de las respuestas. Otras demandas relevantes incluyen reforzar específicamente la fiscalización de la facturación (31,5%), un mayor control del comercio electrónico (15,1%), mejoras en el control de etiquetado y trazabilidad (7,5%), y mecanismos de denuncia más ágiles (5,6%).

El informe del CEU-UIA dibuja un escenario donde el desafío para la industria va más allá de las fronteras. Para una parte considerable de las empresas industriales, el verdadero dilema ya no es cuánto se importa, sino bajo qué condiciones esos productos llegan al mercado y cómo impactan en quienes producen y generan empleo en Argentina.