Un fin de semana trágico expuso el profundo descontrol vial en Neuquén, marcado por accidentes, conductores alcoholizados y una creciente evasión a los controles. Viviana Wicha, referente de Estrellas Amarillas de Centenario y especialista en accidentología vial, ofreció un diagnóstico preocupante en diálogo con Rivadavia Neuquén.
Tras jornadas que dejaron víctimas fatales, diez vehículos secuestrados y un conductor con 2,19 gramos de alcohol en sangre, Wicha fue contundente: «El conducir alcoholizado realmente es un riesgo de vida muy grande tanto para el que maneja como para el resto de la sociedad». La problemática no solo radica en la imprudencia individual, sino en una organización para burlar a la autoridad.
La referente de Estrellas Amarillas criticó el uso de herramientas digitales para esquivar los operativos. «Hace mucho daño el grupo de WhatsApp. Estos vivos que hacen los grupos que van tirando información de dónde están los controles, a qué hora, sobre qué calles», lamentó. Esta práctica lleva a los infractores a concentrarse en puntos específicos, como la calle Belgrano de Centenario, donde se reportan «picadas» protagonizadas por jóvenes.
Ante la presencia policial, las reacciones suelen ser de desobediencia o agresión. Wicha describió cómo los conductores «hacen caso omiso» a la autoridad, obligando a las fuerzas de seguridad a establecer «operativos cerrojo» ante la evidencia de consumo de alcohol o drogas. Para la especialista, el secuestro de un rodado no es un castigo, sino una medida de protección: «Bajar a un alcoholizado al volante es cuidarle la vida a esa persona».
La Ley Nacional de Tránsito es clara frente al rechazo a someterse al test de alcoholemia. Según Wicha, quien se niega a la prueba «se da como positivo», lo que conlleva el secuestro del vehículo y la retención de la licencia. La única excepción es que el infractor viaje con un acompañante sobrio y habilitado para conducir, aunque el titular queda igualmente inhabilitado.
El impacto económico de estas infracciones busca ser disuasorio. Las multas en la región están superando el valor de los propios vehículos, colapsando los depósitos municipales. Se mencionó que en Cipolletti se busca elevar las sanciones económicas hasta los 15 millones de pesos para quienes conduzcan bajo efectos del alcohol o de forma temeraria. A esto se suma el desafío de los grupos de motociclistas; un operativo en la Isla 132 resultó en más de 190 motos secuestradas.
La inseguridad vial se agrava también en las rutas. Un vuelco en la Autovía Norte tras el impacto contra una vaca puso en evidencia la falta de control sobre los animales sueltos. Wicha cuestionó la ubicación de los operativos preventivos, señalando que se concentran en el norte neuquino, mientras que zonas como Autovía Norte o Ruta 7, hacia Vista Alegre, siguen registrando la presencia constante de caballos.
Otro hecho trágico fue el hallazgo del cuerpo de un hombre atropellado en la Ruta Provincial 17, cerca de Añelo. La dinámica de este suceso es incierta; el cuerpo fue encontrado a la vera de la ruta, y se presume que fue embestido por un vehículo que luego huyó del lugar, sin que se sepa a ciencia cierta qué ocurrió.
Desde Estrellas Amarillas, el reclamo a la Justicia es vehemente: piden endurecer las penas y cambiar la carátula de «homicidios culposos» a «dolosos». «Salen con intenciones de matar aquel que consumió alcohol o está con un vehículo en malas condiciones», argumentó Wicha, señalando la lucha por una condena ejemplar en el caso de Elizabeth Martínez.
Para transformar esta cultura de imprudencia, la ONG se enfoca en la concientización. Desde 2013, brindan charlas en escuelas y empresas, convirtiendo el dolor de las familias en un mensaje preventivo. De cara a septiembre, mes del estudiante, su consigna es clara y sin moralismos: «Nosotros no le decimos que no tomen, tomen lo que quieran, pero no se suban a un vehículo. Cuiden al amigo que tomó y anda manejando».