El gendarme argentino Nahuel Gallo, quien permaneció detenido 448 días en Venezuela bajo acusación de espionaje, ha roto el silencio al identificar públicamente a quienes, según él, fueron los responsables de su cautiverio. En un extenso comunicado difundido en sus redes sociales, Gallo señaló directamente a Diosdado Cabello como el «principal responsable político de mi secuestro».
«Hoy quiero empezar a ponerles nombre y apellido a quienes deben responder por lo que me hicieron», escribió Gallo, enfatizando su condición de «el preso de Diosdado». El gendarme afirmó que Cabello estaba al tanto de su paradero y que incluso se refirió públicamente a su caso y a la supuesta acusación de espionaje en su contra.
La denuncia de Gallo también apunta a la estructura de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) de Venezuela. En este contexto, nombró a Javier Marcano Tábata, director de la DGCIM, y a Alexander Granko Arteaga, vinculado a la división de Asuntos Especiales.
Asimismo, el gendarme responsabilizó a quienes estuvieron al frente del penal El Rodeo I durante su detención. Mencionó a Carlos Enrique «Tiburón» Rincones Serven, director de la cárcel en el primer período de su encierro, y a Alexander José «Pater» Martínez Endeiza, quien lo sucedió en el cargo.
Gallo relató que, dentro del penal, las identidades de sus custodios eran un misterio. «Nunca conocíamos sus verdaderos nombres», afirmó, explicando que los uniformados con quienes tenían contacto utilizaban seudónimos y cubrían sus rostros. Fue solo después de su liberación que pudo conocer las verdaderas identidades de algunos de ellos.
Nahuel Gallo fue detenido el 8 de diciembre de 2024. Había ingresado a Venezuela con su pasaporte argentino con el propósito de reunirse con su esposa, la venezolana María Alexandra Gómez, y su hijo Víctor. Ambos habían viajado a Caracas para pasar las fiestas con la familia de Gómez en su país natal.