Canadá desafía a EE. UU.: Aranceles en vigor y un mensaje claro: ‘No más dependencia’

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Canadá desafía a EE. UU.: Aranceles en vigor y un mensaje claro: 'No más dependencia'

La tensión comercial entre Estados Unidos y Canadá escaló significativamente este martes, con la entrada en vigencia de nuevos aranceles impuestos por Ottawa a productos estadounidenses. Las tarifas, que oscilan entre el 15% y el 50% según el rubro, marcan un punto de inflexión en la relación bilateral. Horas después de su aplicación, el primer ministro canadiense, Mark Carney, emitió un contundente mensaje: «Los Estados Unidos querían dependencia, no una verdadera asociación económica».

Esta medida es una respuesta directa a la decisión de Donald Trump de endurecer los aranceles comerciales, anunciada en abril de 2025. Lejos de ceder a las presiones, Canadá mantuvo una postura firme y diplomática, y ahora redobla su apuesta con la implementación de estos gravámenes a las importaciones provenientes de su vecino del sur.

En un video pregrabado y difundido en sus redes sociales, el primer ministro Carney argumentó la justificación de esta acción. Señaló que cuatro décadas de creciente integración económica habían generado una excesiva dependencia de Canadá respecto a Estados Unidos. «En demasiadas áreas, querían dependencia, no una verdadera asociación económica», manifestó, exponiendo el plan de su gobierno para resistir esta guerra comercial.

Aunque reconoció que las nuevas medidas comerciales generarían dificultades a corto plazo, Carney sostuvo que impulsarían a Canadá a acelerar inversiones, mejorar su infraestructura y diversificar su comercio. Enfatizó que el cambio implicaría costos, pero que la inacción resultaría aún más perjudicial. «Durante el último año y medio, hemos estado orientando nuestra economía hacia socios de confianza», afirmó, indicando un giro estratégico.

El primer ministro reconoció que la relación comercial con Estados Unidos, si bien era «un negocio fácil», conllevaba una dependencia excesiva de un único socio. «Pero ese tiempo se acabó», sentenció. Las proyecciones económicas estiman que el impacto de esta política canadiense rondará los 20 mil millones de dólares.

Carney fue categórico al defender la protección de los trabajadores canadienses: «No podemos dejar que los bienes estadounidenses entren a Canadá sin aranceles mientras ellos les cobran a nuestras empresas por exportarles». Si bien aseguró que Canadá no buscó la escalada, la aplicación de aranceles se consideró necesaria para salvaguardar los intereses nacionales.

Asimismo, el primer ministro respaldó la decisión de su gobierno de abandonar las negociaciones comerciales, aludiendo a las demandas de Washington que buscaban imponer límites a las protecciones del idioma francés y la cultura, influir en futuros acuerdos comerciales y debilitar sectores clave como el automotriz, siderúrgico y forestal.

Con más del 70% de las exportaciones canadienses aún dirigidas a Estados Unidos, el impulso de Carney por diversificar el comercio cobra especial relevancia. El gobierno canadiense reporta que las exportaciones a otros países están creciendo con fuerza y proyectan duplicarse en la próxima década.

Desde el colapso de las conversaciones comerciales el 21 de agosto, el gobierno de Trump ha incrementado los aranceles y emitido diversas amenazas que retrataban a Canadá como un país débil y dependiente. Esta retórica, que incluso incluyó alusiones a convertir a Canadá en un estado más de EE. UU., generó indignación y, paradójicamente, concentró un mayor apoyo popular en torno a la figura de Mark Carney.

En este contexto de redefinición, Canadá explora activamente una profundización de sus vínculos con la Unión Europea (UE). El gobierno ya está consultando con provincias, territorios y gremios sobre las posibles formas de esta relación, sea a través de la ampliación de acuerdos existentes, la negociación de un nuevo tratado o nuevas formas de cooperación, aunque sin un modelo definido aún.

Como parte de esta estrategia de acercamiento, el primer ministro Carney viajará la próxima semana a Estrasburgo, Francia. Allí asistirá al discurso sobre el Estado de la Unión Europea de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, el 16 de septiembre, y participará en el Parlamento Europeo al día siguiente.