Chiche Gelblung: La Audaz Aventura de la ‘Primera Pastilla Azul’ y sus Relatos Más Insólitos

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Chiche Gelblung: La Audaz Aventura de la 'Primera Pastilla Azul' y sus Relatos Más Insólitos

Tras conocerse la noticia de su fallecimiento este miércoles a los 82 años, la extensa trayectoria de Chiche Gelblung volvió a poner en primer plano una vasta colección de entrevistas y anécdotas memorables. Entre ellas, una de las más particulares y recordadas es su audaz afirmación de haber sido el primer argentino en tomar Viagra.

Esta historia, que resurgió con su partida, fue compartida por el propio periodista en abril de 2025, durante una emisión de ‘La Noche Perfecta’, el programa conducido por Sebastián Wainraich en El Trece. En el marco de la sección ‘Pregunta Fuerte’, Wainraich planteó una interrogante directa y sin filtro: “Chiche, ¿es verdad que sos el primer argentino en tomar Viagra?”. La respuesta de Gelblung fue concisa: “Sí”.

A partir de esa afirmación, el reconocido comunicador reconstruyó los detalles de aquella singular búsqueda, ocurrida cuando el medicamento empezaba a ganar notoriedad. Según explicó, al momento de la aparición de Viagra, el laboratorio informaba que el único punto de venta en Sudamérica era Brasil.

Gelblung, quien por entonces trabajaba en radio, recordó que su programa disponía de los recursos para llevar a cabo este tipo de coberturas. “Mandamos un enviado a Brasil para buscar una pastilla de Viagra… había guita en la tele”, rememoró. El encargado de esta misión fue Gastón Ferrari, quien finalmente regresó con la esperada pastilla azul que Gelblung había decidido probar en vivo, durante la transmisión radial.

La experiencia, sin embargo, no estuvo exenta de sobresaltos. Poco después de ingerir la píldora, Gelblung comenzó a sentirse inusualmente colorado, lo que le generó una gran preocupación. “El horario del programa de radio nuestro era a las cinco, cinco y media. Me empecé a poner colorado, yo pensé que me iba a morir de un ataque al corazón”, relató el periodista, admitiendo su desconocimiento sobre los posibles efectos del fármaco. “Yo no sabía las consecuencias”.

Ante la inesperada reacción, Gelblung contactó de inmediato a varios especialistas, entre ellos un médico urólogo, para describir lo que le estaba ocurriendo. La respuesta fue tranquilizadora: “Me dicen ‘es normal’”. Esta particular vivencia fue narrada en directo, y tras escucharla, Wainraich aprovechó para recalcar la importancia de consultar a un médico antes de tomar este tipo de medicación.

Aquella entrevista también reveló otras facetas características del estilo desenfadado de Gelblung. En la misma conversación, el periodista abordó temas como su deseo de fallecer en televisión en vivo, una idea que, aunque preferiría evitar, consideraba con un toque de dramatismo: “Si tiene que ocurrir, sí. Para morir, prefiero la tele a la radio, tiene más onda. En la radio van a la tanda y no se entera nadie. El streaming no me gusta”, señaló.

Además, se refirió a su extensa relación de 48 años con Cristina Seoane, compartiendo su visión sobre las claves para la longevidad de un vínculo, haciendo énfasis en lo que él denominaba “techos altos” en la pareja, que, según Gelblung, ofrecen una perspectiva diferente y evitan que la relación se deteriore. Como dato curioso de su matrimonio, mencionó que desde hacía 25 años dormían en habitaciones separadas y describió su unión como una “monogamia flexible”.

La entrevista también trajo a colación otra de sus historias más singulares: la vez que probó cocaína en el Departamento de Policía durante una cobertura. Gelblung había acudido para entrevistar al jefe de Drogas Peligrosas tras una incautación. Al preguntar cómo era la sustancia, recibió una invitación directa a verla. “Me dijo ‘vení que te muestro’”, recordó. Frente a un tonel de cocaína pura, el periodista no dudó. “Metí el dedo e hice así”, contó, imitando el gesto de llevarse el dedo a la lengua. La reacción fue instantánea: “Me quedó la lengua como si vas al odontólogo. Durante media hora no pude mover ni el labio ni la lengua. Era buena”, concluyó, con el humor que lo caracterizaba.