La Armada de Ecuador informó este jueves la localización de diez tripulantes del barco «Don Rufo», la última de las embarcaciones hundidas por Estados Unidos. Estos marinos, que se habían alejado del sitio de la intervención estadounidense, eran buscados intensamente tras el incidente.
El «Don Rufo» fue interceptado el pasado martes en aguas del Pacífico por la Fuerza de Tarea Conjunta del Hemisferio Occidental. Tras desalojar a la tripulación, las fuerzas estadounidenses procedieron a hundir la embarcación, al vincularla con presuntas actividades de narcotráfico.
Inicialmente, la Armada ecuatoriana solo había recibido de Estados Unidos a seis de los tripulantes. Ante la ausencia de los diez restantes, quienes se habían dispersado en diversas lanchas, se activó una operación de búsqueda para su hallazgo.
Los tripulantes localizados están siendo trasladados a un puerto, donde serán entregados a las autoridades competentes. Allí se continuará con los procedimientos legales correspondientes, según indicó la institución naval.
El hundimiento del «Don Rufo» marca el sexto incidente de este tipo en las últimas dos semanas, donde Estados Unidos ha bombardeado embarcaciones sospechosas de operar como estaciones flotantes para reabastecer de combustible a lanchas que transportan droga hacia su territorio.
Estas naves han sido señaladas de mantener presuntos lazos con «Los Choneros», el grupo criminal más antiguo de Ecuador, conocido por su asociación con el Cártel de Sinaloa mexicano. El Gobierno estadounidense ha catalogado a «Los Choneros» como una de las cuatro bandas ecuatorianas con designación terrorista.
Sobre estas operaciones, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, consultado el miércoles durante su visita a Quito, afirmó que no buscan acabar con la vida de pescadores. Su objetivo, reiteró, es desarticular el narcotráfico marítimo impulsado por estas organizaciones criminales.
No obstante, la Justicia ha liberado a los tripulantes de al menos dos de los seis barcos atacados por falta de indicios. Los ocupantes de un tercer barco también fueron liberados, aunque bajo ciertas condiciones, tras ser procesados por presunta asociación ilícita.