En María Juana, una localidad de la cuenca lechera santafesina con poco más de 5.000 habitantes, la familia Dalmasso acaba de inaugurar un proyecto que busca redefinir la producción de leche en Argentina. Se trata de Jersey+, el primer tambo del país estabulado y totalmente robotizado, dedicado exclusivamente a vacas de la raza Jersey.
El establecimiento, resultado de más de cuatro décadas de la familia Dalmasso en la actividad tambera, fue oficialmente puesto en marcha el 26 de agosto. La inauguración congregó a productores, referentes del sector lechero, autoridades nacionales, provinciales y comunales, así como a representantes de universidades y empresas ligadas a la tecnología agropecuaria.
El núcleo tecnológico de Jersey+ lo conforman tres robots de ordeño DeLaval VMS V300, ubicados dentro de un galpón tipo freestall. Este espacio está diseñado con camas de goma, ventiladores, rascadores y un sistema de tráfico guiado por sensores que monitorea la ubicación y el comportamiento de cada animal. Esta automatización permite generar datos en tiempo real, abriendo el camino hacia un manejo individualizado del rodeo.
El funcionamiento es sencillo, aunque tecnológicamente avanzado: la vaca elige cuándo ordeñarse. El robot la identifica, reconoce sus características y efectúa el proceso de forma automática. Simultáneamente, el sistema registra información sobre su producción y comportamiento, lo que ayuda a detectar a tiempo cualquier cambio relacionado con la salud, reproducción o desempeño del animal.
El nuevo establecimiento opera completamente bajo techo, ofreciendo estabulación libre y raciones individualizadas. La estructura, de alma llena y dimensiones de 120 por 30 metros, está pensada para reducir el estrés en los animales, mejorar su bienestar y evitar la sobreexigencia nutricional, prolongando así su vida productiva.
Menos litros, más sólidos
La elección de la raza Jersey no fue fortuita. Alejándose del modelo histórico de la lechería argentina, dominado por el Holando Argentino, los Dalmasso apostaron por una raza de menor tamaño corporal, pero altamente eficiente en la producción de grasa y proteína, componentes clave para el valor industrial de la leche.
La familia apunta a un objetivo de entre 9,20% y 9,40% de sólidos útiles en la leche, una meta que ya registran en su tambo convencional y que esperan mantener o superar con el nuevo sistema. Agustín Robredo, presidente de la Asociación Argentina de Criadores de Jersey, destacó en la inauguración que los rodeos de esta raza, con porcentajes de sólidos útiles entre 9,15% y 9,40%, pueden obtener hasta un 26% más de valor líquido por litro entregado a la industria, según el esquema de pago y la composición de la leche. Asimismo, señaló que una Jersey consume en promedio unos 19 kilos de materia seca diarios y puede tener hasta seis partos a lo largo de su vida productiva.
Por ello, el planteamiento de Jersey+ trasciende la cantidad de litros por vaca. La pregunta central es cuánto alimento se transforma en sólidos útiles y cuánto valor se obtiene por hectárea. “A mí siempre me gustó la calidad y no la cantidad”, explicó Adrián Dalmasso, impulsor del proyecto. La robotización, añadió, permite un trato individualizado para cada vaca, con una alimentación acorde a su producción y necesidades. “Nosotros vamos más a la eficiencia y a la calidad para algún día poder tener algún producto procesado por nosotros o con una empresa, estamos trabajando en este momento para ver la posibilidad de hacer algo diferenciado”, comentó. Detalló además que la Jersey “es mucho más simple, come menos cantidad de alimento, tiene mayor proteína, tiene una beta-caseína que hace que la leche sea digerida por la mayoría de las personas, tiene muchas bondades”.
Una agricultura pensada para el tambo
El establecimiento se asienta sobre 800 hectáreas de tierras Clase 1, una región con aproximadamente 1.000 milímetros de precipitaciones anuales y rendimientos promedio de la última década de entre 12.000 y 13.000 kilos por hectárea de maíz (para picado o grano), y entre 45 y 50 quintales de soja.
“Desde hace treinta años venimos rotando sobre tierras que venían de pasturas con muy altos niveles de fertilidad, pero siempre tuvimos la idea de hacer una fertilización de reposición, de tener los lotes igual que como los dejó el abuelo y mi padre, y transmitirles a nuestros hijos que los dejen como nosotros, siempre tener una tierra de buena calidad”, relató Adrián Dalmasso. Su visión es una “agricultura sustentable, no una agricultura de minería, de extracción”.
Para los Dalmasso, la agricultura es la base del negocio lechero. “Para hacer un buen tambo hay que ser un buen agricultor”, sentencia Adrián. Este concepto resume el modelo: producir alimento de calidad, transformarlo en leche a través de animales eficientes y usar la información para decidir la alimentación y el manejo de cada vaca.
De la vaca Lucerita a tres robots
Detrás de la inversión tecnológica, hay una historia familiar que precede al proyecto. Los Dalmasso iniciaron su actividad tambera en 1985 con Luis Dalmasso al frente y vacas Holando Argentino. Tras etapas de crecimiento, el tambo tuvo un período de cierre. La actividad se reactivó en 2018, cuando la familia adquirió una vaca Jersey, llamada La Lucerita, para que los sobrinos de Adrián pudieran consumir leche fresca.
Aquella primera Jersey se convirtió en un catalizador para una transformación productiva que, seis años después, culminaría en Jersey+. Luis Humberto Dalmasso, de 86 años, recordó en la inauguración sus inicios en el campo en 1957 y el camino de su generación, que comenzó con campos alquilados y fue pionera en…