El fenómeno climático conocido como El Niño ya está activo y sus efectos comienzan a sentirse en diversas regiones. Especialistas anticipan para las próximas semanas un impacto significativo en los patrones de lluvias y temperaturas en distintos puntos de Argentina. Existe la posibilidad de que este evento alcance una intensidad excepcional, categorizándose como un «Súper Niño».
De acuerdo con la Organización Meteorológica Mundial (OMM) de las Naciones Unidas, El Niño es un fenómeno natural que se caracteriza por el calentamiento de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial central y oriental. Su presencia altera los sistemas climáticos globales, trayendo consigo una variedad de consecuencias.
Este domingo 13 de septiembre de 2026, mientras se monitorea la evolución de El Niño, la Ciudad de Buenos Aires amaneció bajo una ola de frío extremo. A las 7 de la mañana, la temperatura registrada fue de 3.1°C, con una sensación térmica que descendió hasta los 0.6°C. Ante estas condiciones, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) emitió una alerta amarilla por bajas temperaturas. Una hora más tarde, a las 8 de la mañana, el Observatorio Central de Buenos Aires del SMN reportó un leve ascenso a 3.4°C, con una térmica de 0.9°C, bajo un cielo despejado y un suave viento del sur. El pronóstico anticipa que las bajas temperaturas persistirán en la zona.
La preocupación por el alcance de El Niño no se limita a Argentina. En la región, expertos como Jorge Zavala, investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), han advertido que el fenómeno podría alcanzar una intensidad histórica. Zavala, en declaraciones a la agencia Xinhua, señaló que esto agudizaría las sequías y las olas de calor hacia finales de 2026 y durante el primer semestre de 2027 en México. El especialista explicó que ya se observan temperaturas por encima del promedio en el norte del país y un déficit de precipitación en amplias regiones, incluyendo Chiapas, a pesar de las lluvias mantenidas en la Ciudad de México.
La población y las autoridades permanecen atentas a la evolución de El Niño y sus posibles consecuencias, que podrían ir desde la alteración de las condiciones agrícolas hasta la necesidad de implementar medidas de prevención ante eventos climáticos extremos.