La próxima semana, el Fondo Monetario Internacional (FMI) enviará una misión a la Argentina para continuar con la tercera revisión del programa económico acordado. Los técnicos del organismo llegarán el lunes 21 de septiembre, según confirmaron fuentes oficiales.
Su objetivo será analizar los indicadores económicos del país, evaluar el progreso de las reformas implementadas y mantener encuentros con funcionarios del Gobierno, así como con otros actores relevantes.
Esta será la segunda visita del equipo técnico en lo que va del año y se produce tras el reciente encuentro del ministro de Economía, Luis Caputo, con la titular del FMI, Kristalina Georgieva, durante la cumbre financiera del G20 en Estados Unidos. En dicha reunión, Caputo contó con el respaldo del secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent.
Desde su última visita en febrero, los técnicos del FMI observarán un escenario con una inflación mensual a la baja, un crecimiento económico más moderado y desafíos para la reactivación. Su estadía coincidirá, además, con el debate en el Congreso del Presupuesto 2027, cuyo envío está previsto para este martes, y con la discusión de los proyectos de desendeudamiento y emergencia en discapacidad.
El organismo, que anunció la misión desde Washington el jueves pasado, ha manifestado su seguimiento al aumento de las tasas de morosidad en los hogares argentinos. Pese a las presiones opositoras para aprobar iniciativas de alivio a las familias, el FMI no lo considera, por el momento, ‘un riesgo significativo para la estabilidad financiera’.
Julie Kozack, vocera del FMI, instó a ‘profundizar esos mercados y ofrecer formas de canalizar el crédito y los ahorros’. Entre los puntos clave en la agenda del organismo, se espera el avance en la reforma del Banco Central –una iniciativa que el gobierno había resistido en la revisión previa–, la aprobación del Presupuesto 2027 y la presentación de un borrador de reforma tributaria para diciembre.
El Gobierno se ha comprometido con el FMI a alcanzar un superávit del 1,4% del PBI para 2026, una cifra menor al 2,2% pactado originalmente. Esta meta se presenta como un reto considerable ante la sostenida caída de la recaudación. En cuanto a las proyecciones, el FMI revisó a la baja su estimación de crecimiento para 2026, del 4% al 3,5%, y prevé una inflación del 25%. Estas cifras contrastan con las de consultoras privadas, que anticipan una expansión del 2% y un Índice de Precios al Consumidor (IPC) del 30%.
Pocos días después de la llegada del equipo del FMI, Argentina deberá afrontar un vencimiento con el organismo por 806 millones de dólares, el 25 de septiembre. Los pagos netos al FMI, descontando desembolsos, ascenderán a 1.128 millones de dólares hasta fines de 2026 y 6.000 millones en 2027. A esto se suman vencimientos por 13.000 millones de dólares con acreedores privados el próximo año.
Con las ‘ventanas’ de febrero y julio para el regreso a los mercados ya transcurridas, el ministro Caputo busca financiar el esquema con la emisión de más bonos, la compra de reservas y privatizaciones. Aunque el Banco Central ha acumulado más de 14.000 millones de dólares en el año, la semana pasada cerró con un saldo positivo de solo 42 millones de dólares, marcando mínimos en la acumulación de divisas.
El FMI sigue de cerca la disponibilidad de dólares. Durante su última visita a Argentina, Kristalina Georgieva descartó la posibilidad de ampliar el fondeo y señaló a Vaca Muerta como una fuente fundamental para cumplir con los compromisos de deuda. Recientemente, su equipo solicitó datos a las cerealeras para evaluar el impacto del fenómeno de El Niño en el ingreso de divisas.
Paralelamente a la misión en Argentina, el directorio del FMI se reunirá este lunes en Washington para revisar el diseño de sus programas, en lo que representa la primera convocatoria de este tipo desde la pandemia de Covid-19. Esta revisión es crucial para países deudores como Argentina, pues de ella dependerán las condiciones para acceder a fondos, la estructura de los planes de contingencia y el nivel de respaldo político y social que requerirán los programas.
Días atrás, Oxfam alertó que el FMI ‘exigió a los países endeudados cuadruplicar el tamaño de los recortes de austeridad en la última década, mientras debilitaba la protección del gasto social’. Al respecto, el exministro de Economía Martín Guzmán subrayó que ‘lo que se defina mañana será relevante para todas las próximas negociaciones de Argentina’.
Fuentes cercanas a Washington especulan que los posibles cambios podrían incluir: un endurecimiento de los programas de ajuste fiscal, con implementaciones más rápidas; una limitación en el respaldo político al compromiso del gobierno de turno para aplicar el programa; y la posible autorización de planes contingentes secretos, un punto que ha generado tensiones tras el reciente acuerdo con Bolivia.
En una columna para Project Syndicate, Guzmán cuestionó el apoyo a políticas fiscales contractivas mientras los gobiernos honran deudas con el sector privado u otros acreedores. Sostuvo, además, que las regulaciones de la cuenta de capital deben servir para desalentar ‘flujos especulativos de carry trade’ y que los acuerdos con el organismo deberían contar con aprobación parlamentaria.