Columna vertebral: la nueva cirugía que minimiza el dolor y maximiza la vida activa

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Columna vertebral: la nueva cirugía que minimiza el dolor y maximiza la vida activa

La cirugía de columna ha experimentado una profunda transformación en los últimos quince años. De intervenciones invasivas con largas recuperaciones, se ha evolucionado hacia tratamientos más precisos y de menor agresión. En este camino, el doctor Augusto Covaro, especialista en cirugía de columna, ha sido un referente, dedicando su trayectoria a incorporar técnicas de vanguardia para abordar las patologías vertebrales.

“La gran revolución ha sido siempre buscar la menor agresividad posible en cirugía de columna. El objetivo es poder devolverle la función a un paciente y quitarle cualquier tipo de dolor o incapacidad con la mínima agresión”, explica el doctor Covaro. Esta filosofía se sustenta en la tecnología, la evidencia científica y una formación constante, buscando no solo mejorar las intervenciones, sino también reducir su impacto y acelerar la recuperación del paciente.

Actualmente, el trabajo del doctor Covaro se enfoca en tres áreas principales que redefinen el tratamiento de la columna.

La primera es la cirugía endoscópica de columna. Esta técnica permite resolver numerosas patologías usando una pequeña cámara y cánulas de menos de un centímetro. El doctor Covaro recuerda cómo, en sus inicios, los materiales eran más limitados; hoy, se emplean cámaras de alta definición y dispositivos cada vez más finos, hasta cánulas de 6,9 milímetros. El resultado es una intervención con una herida mínima y, frecuentemente, el alta del paciente el mismo día. “Operamos la columna con una pequeña cámara y podemos solucionar la gran mayoría de patologías con una agresión mínima”, asegura.

La segunda línea es la cirugía de preservación de la movilidad, conocida como cirugía de no fusión. A diferencia de la artrodesis tradicional, que inmoviliza la columna, este método utiliza prótesis de disco de tercera generación. No se bloquea el movimiento; en su lugar, se sustituye el disco dañado por una prótesis móvil que busca restaurar la funcionalidad y eliminar el dolor. “No fijamos la columna. Colocamos una prótesis móvil que recupera la movilidad y permite volver a hacer deporte o ejercicio físico sin limitaciones”, detalla.

Finalmente, se encuentran las terapias regenerativas y celulares, un campo que abarca desde el plasma rico en plaquetas hasta las células mesenquimales y los exosomas. Estos tratamientos buscan estimular los procesos naturales de reparación del cuerpo. Según el doctor Covaro, este avance científico era impensable hace apenas dos décadas. “Hoy disponemos de terapias que hace 10, 15 o 20 años no existían. Seguramente todavía queda mucho por descubrir, pero lo que ya tenemos supone una revolución desde el punto de vista científico y tecnológico”, afirma.

Alcanzar este nivel de especialización requiere un largo recorrido. El doctor Covaro enfatiza que para dominar estas técnicas es fundamental primero adquirir un profundo conocimiento de la cirugía tradicional, la anatomía y la patología, sumado a una extensa formación académica y profesional. Solo después llega la superespecialización. “Me he dedicado toda la vida a esto y es ahora cuando puedo decir que formamos a otros profesionales y que estamos en contacto con la élite mundial de nuestra especialidad”, comparte. Esta labor formativa le permite transmitir su experiencia a otros cirujanos que buscan perfeccionar o incorporar estas técnicas.

La innovación tecnológica ha sido un factor clave. Las cámaras 4K de alta definición, los instrumentos de menor calibre y las prótesis actuales han transformado la práctica quirúrgica. El doctor Covaro ha sido testigo de esta evolución, pasando de materiales antiguos a dispositivos de última generación. Esta progresión, señala, es fruto del conocimiento médico y del avance de la industria, que ha elevado la cirugía de columna a un nivel de precisión superior.

De cara al futuro, el doctor Augusto Covaro concibe su labor como un proceso ininterrumpido. Su meta es seguir aprendiendo de los pacientes, de otros especialistas y de los grupos internacionales con los que comparte casos y nuevas técnicas. “Los objetivos son infinitos. Siempre hay que seguir creciendo, viajando, aprendiendo y buscando nuevos caminos para que los tratamientos sean más rápidos, eficaces y menos agresivos”, concluye. Esta constante búsqueda define una manera de abordar la columna no solo como una estructura a reparar, sino como una pieza fundamental para la vida activa de cada paciente.