Vaca Muerta: 600 Nuevos Pozos en 2027 Ponen a Prueba el Límite de la Expansión

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Vaca Muerta: 600 Nuevos Pozos en 2027 Ponen a Prueba el Límite de la Expansión

La actividad industrial en Vaca Muerta se encamina hacia un crecimiento acelerado, proyectando la conexión de 600 nuevos pozos para el año 2027, según estimaciones del gobierno neuquino. Este salto en la producción, si bien marca un hito para la formación shale, también expone la tensión en sus cadenas de suministro, especialmente en la provisión de arena de fractura.

Para dimensionar este incremento, es útil revisar la evolución reciente. Antes de la pandemia de 2020, el número de pozos anuales no superaba los 200; se registraron 185 en 2018 y 183 en 2019, año este último afectado por recortes de la Resolución 46 que desaceleraron la perforación de pozos de gas. La pandemia llevó la cifra a solo 89 nuevos pozos en 2020. Sin embargo, la recuperación fue notoria: 260 conexiones en 2021, 404 en 2022 y 411 en 2023. Para el año 2024, se estiman unos 420 pozos.

El año pasado, 467 nuevos pozos fueron conectados, el nivel más alto registrado hasta la fecha. Y hasta el mes de julio de este año, Vaca Muerta sumó otros 284 pozos, consolidando una tendencia de crecimiento sostenido.

El sistema Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) emerge como el motor principal de este cambio de escala. La expectativa de 600 nuevos pozos para 2027 representa un aumento del 28% sobre el nivel de 2025 y equivale a casi el 10% de los 7.039 pozos que en julio estuvieron operativos en toda la provincia de Neuquén, incluyendo los del sector convencional.

Este ritmo de expansión pone en primer plano el aprovisionamiento de arena de fractura, el principal desafío logístico. Para el presente año, con aproximadamente 25.000 etapas de fractura, se estima un consumo de alrededor de 6 millones de toneladas de arena. Con la meta de 600 pozos en el horizonte de 2027, la demanda proyectada podría ascender hasta un 45%, situándose en torno a las 7,5 millones de toneladas anuales.

La proyección no se detiene allí. Si el desarrollo exportador de petróleo sigue su curso y se consolidan los proyectos de gas natural licuado (GNL), la provincia de Neuquén anticipa un ritmo de 1.000 nuevos pozos por año hacia 2029. Este escenario duplicaría el nivel actual de trabajos y elevaría la necesidad de arena hasta las 12 millones de toneladas anuales.

Aunque los avances tecnológicos han mejorado la producción de los pozos y extendido sus ramas horizontales –pasando de 1.000 metros hace una década a más de 4.000 hoy–, la expansión de la actividad no es lineal. Sin embargo, la tendencia es clara: la producción aumentará impulsada primero por la exportación de petróleo y, más tarde, por la combinación de petróleo y gas natural. Con ello, la demanda de arena y agua para las fracturas crecerá de manera paralela.

Este auge inminente plantea la necesidad de abordar diversos retos. Más allá de la arena, el transporte de operarios, el suministro de agua, la disponibilidad de equipos especializados y la capacitación del personal son otros de los cuellos de botella que deberán gestionarse para sostener el crecimiento proyectado en Vaca Muerta.