Boca Juniors afronta un desafío mayúsculo este martes en Brasil. Con la ventaja mínima de 1-0 obtenida en la ida, el Xeneize visitará el imponente estadio Morumbí con un objetivo doble: asegurar su pase a las semifinales de la Copa Sudamericana y romper una estadística negativa que lo persigue desde hace años en suelo brasileño.
A partir de las 21:30, el equipo dirigido por Rodolfo Arruabarrena disputará los 90 minutos quizás más importantes de su semestre internacional. El gol de Miguel Merentiel en La Bombonera le otorga una ventaja inicial, pero el reto de ganar en tierras paulistas se presenta como un karma recurrente para el club de la Ribera en las competiciones organizadas por la Conmebol.
Históricamente, los cruces de eliminación directa fuera de casa ante equipos brasileños, tanto en Copa Libertadores como en Sudamericana, han sido un terreno complicado para Boca. La acumulación de empates sufridos y derrotas lo ha obligado en varias ocasiones a depender de las tandas de penales para avanzar de fase, una situación que el cuerpo técnico busca evitar en esta ocasión.
Para desterrar esos fantasmas y no pasar apuros, la directriz es clara: Boca no saldrá a defenderse pasivamente. La estrategia en San Pablo buscará disputar el control del mediocampo, capitalizar la posible desesperación del equipo local y lanzar contragolpes letales, aprovechando la velocidad de Alan Velasco y la potencia goleadora de Merentiel.
Un factor que podría jugar a favor del Xeneize es la baja confirmada de Jonathan Calleri. El delantero argentino, una pieza clave en el ataque del São Paulo, alcanzó el límite de amonestaciones en el partido de ida y se perderá este encuentro decisivo. Su ausencia representa una merma fundamental en el esquema del técnico Dorival Júnior.
La mesa está servida para una noche de alta tensión futbolística. Boca cuenta con su reconocida experiencia copera y el respaldo del resultado obtenido en casa. Si logra imponer su juego en un escenario históricamente adverso, mantener su solidez defensiva y acertar en el momento justo, no solo cortará una racha indeseada en Brasil, sino que se instalará entre los cuatro mejores equipos del continente en busca de un nuevo título.