Isabel Coixet, la cineasta española más talentosa y sarcástica, que ama la cocina y las películas de Lucrecia Martel y de Duprat
Escuchar esta noticia
Powered by Estudios Max
x1
Uno cuando ve una película y sigue a su director en otras realizaciones, puede imaginarse, o no, cómo es su sensibilidad. O su carácter. Eso seguro sucede con Isabel Coixet. Pero encontrarse con una mujer que hable sin pelos en la lengua, que le importe un coño, diría ella, el qué dirán o la corrección política, bueno, tal vez no sea la imagen que uno se lleva tras ver algunos de sus dramas que cortan la respiración.
Es, no hay quién lo dude, la cineasta española -catalana, para ser bien precisos- más importante del presente. Directora de La vida secreta de las palabras, con Tim Robbins, o la imprescindible Mi vida sin mí, con Sarah Polley y Mark Ruffalo, Coixet rodó Tres adioses, que estrena este jueves en la Argentina tras pasar por los festivales de Valladolid, Miami y Beijing. Se basa en un libro de la italiana Michela Murgia «y todo el mundo tiene una opinión sobre ella, o la aman o la odian».
Y también tiene un metejón con la gastronomía, que impregna muchas de sus realizaciones, y con la que enlaza una filosofía impensada. Ah, también vino a filmar publicidades a nuestro país, donde se hizo amigos que mantiene al día de hoy.
En esta entrevista realizada por Zoom, ella desde su hogar en Barcelona, también nos cuenta qué busca a la hora de llamar a un actor o actriz, entre ellos la extraordinaria Alba Rohrwacher, que protagoniza Tres adioses. Su personaje es abandonado por su pareja, y luego descubre que sufre una enfermedad.
Isabel Coixet abraza la gastronomía, a la que utiliza hasta como filosofía de vida. Foto: CDI Films
“Acabo de llegar de París, que estrenó la semana pasada la película -cuenta-. Y me voy mañana a San Sebastián porque tengo una inauguración de una exposición en el Museo de San Telmo. De piezas collage mía.”
-¿Pensaste en Alba Rohrwacher cuando escribías el guion para ser la protagonista?
-Yo pensé en ella cuando leía los cuentos, porque el personaje de Marta yo la veía como Alba. A mí me parece que Alba es una de las mejores actrices europeas, sino la mejor. Siempre, desde que la he visto en películas, papeles pequeños, grandes, medianos, siempre he querido trabajar con ella. Y la quise conocer antes de empezar a escribir para saber si ella estaría interesada en hacerlo y me dijo que sí, que había visto mis películas, que su hermana Alice (cineasta de renombre) le había hablado de mis películas y que sí.
Alba Rohrwacher y Elio Germano como Marta y Antonio en «Tres adioses», de Isabel Coixet.
Creo que es maravillosa. Tiene una vulnerabilidad, una fuerza, una manera de ser antipática fantástica. Es una actriz que me encanta. Y Elio Germano me parece el mejor actor italiano. Elio es un camaleón, capaz de hacer cualquier cosa. Elio ahora está considerado el mejor actor italiano y a los actores de este nivel no les haces casting, los escoges y si te dicen que sí, listo. Está muy bien.
-¿Usualmente trabajás así con tus actores?
-Ahora ¿qué te voy a engañar? Si tú quieres algún actor con experiencia, tú ves las cosas que han hecho. A mí me da igual que la gente sea simpática, antipática, fácil, difícil. Si veo dos o tres películas de alguien, yo ya sé que lo quiero. Piensa, por ejemplo, que hice con Guillermo Pfening, que hice una serie, Foodie Love. Lo vi en la película de Julia Solomonoff, Nadie nos mira, y pensé quiero que haga esto. Y lo hizo y me parece un actor maravilloso.
Las malas noticias se recuerdan más que las buenas
-Dijiste que las malas noticias son las que se recuerdan con mayor intensidad, se recuerdan más a las malas noticias que a las buenas. ¿Por qué?
-Sí, porque te afectan más las malas. Es como la salud y la enfermedad. La enfermedad nos lo hace pasar mal. Cuando estamos bien, no pensamos en nada más. Nos parece que la salud, que estar más o menos bien, es lo normal. Y en ese sentido sí que me parece que todos hablamos antes de las cosas malas que nos pasan que de las buenas, o de los estados de ánimo. La gente se pasa el rato hablando de sus terapias, de sus depresiones, de sus enfermedades. Pero “Ayer vi un magnolio con las flores blancas más grandes de la historia…”. No sé. Esas cosas.
Isabel creó para «Tres adioses», que rodó en Italia, una receta de pasta «para joder a los italianos».
-¿Y vos cómo sos? ¿Como esa gente que estás hablando? ¿O sos más de hablar de las magnolias?
-Yo mis enfermedades nunca las cuento porque me parece un coñazo. A mí de hablar de la salud no me interesa nada. Me aburre mucho la gente que lo hace. No en vano yo hice una película que se llama Mi vida sin mí, donde hay una mujer que está enferma, se va a morir, y no se lo dice a nadie. Para mí ese es el canon.
He me estaba tomando un café y he visto un perrillo monísimo y le hago la foto al perrillo y se la envío a mi hija. Yo soy de esas cosas. No te voy a contar el gran menú tal, pero si me he comido un helado especialmente bueno, voy y lo cuento.