Isabel Coixet, reconocida por su profunda exploración de las relaciones humanas, nos entrega con Tres adioses (Tre ciotole) una obra que reafirma su sello. En esta película, rodada íntegramente en Italia, la aclamada Alba Rohrwacher asume el rol protagónico, encarnando a un personaje femenino que, como es habitual en la filmografía de la directora catalana, se convierte en el epicentro de una historia cargada de significado. La trama se inspira en el libro Tres cuencos de Michela Murgia, una obra de tintes profundamente autobiográficos, publicada poco antes del fallecimiento de su autora a causa de un cáncer terminal.
La historia nos presenta a Marta (Alba Rohrwacher), una profesora de educación física y exdeportista de alto rendimiento. Su vida en pareja con Antonio (Elio Germano) da un giro inesperado una noche, cuando, tras asistir a una inauguración de una muestra –evento social que Marta no suele disfrutar ni disimula—, Antonio le sugiere hacer una «pausa» en la relación. Aunque los motivos de esta decisión no quedan del todo claros para el espectador, Marta se encuentra de pronto en un estado de confusión y desorientación.
Este quiebre personal es solo el inicio de una serie de eventos que redefinirán su existencia. Poco después, Marta comienza a experimentar dolores estomacales. Una visita a la gastroenteróloga revela un diagnóstico devastador: cáncer. A partir de este momento, Tres adioses se transforma, adquiriendo una cualidad luminosa, esperanzadora y con una sutil pero efectiva ironía que impregna la narrativa.
Lejos de caer en la autocompasión, Marta se embarca en un viaje de autodescubrimiento y reafirmación. Empieza a conectar con otro profesor de su colegio y, más crucialmente, se obliga a confrontar sus deseos y expectativas sobre la vida y su futuro. Lo que podría haber sido un relato de victimización se convierte en una crónica de cómo Marta asume las riendas de su propia vida con una determinación que quizás nunca antes había mostrado.
Coixet es maestra en crear personajes directos, sin rodeos, decisivos. Una característica que ya veíamos en películas como Mi vida sin mí (2003), donde Ann (Sarah Polley) ocultaba un cáncer terminal y decidía vivir sus últimos días con una pasión desconocida. Tres adioses se construye a través de momentos de incertidumbre y esperanza, desde las dudas y el arrepentimiento de Antonio por haber dejado a Marta, hasta un conmovedor reencuentro. En este punto, el espectador se aferra a la esperanza: sabemos que Marta no se curará, pero deseamos fervientemente que el tumor no avance y que, en cambio, la vida y la alegría de Marta se expandan.
Alba Rohrwacher brinda una interpretación magistral, mostrando a Marta en todas sus facetas: vulnerable y decidida, cínica y entrañable. Su capacidad para transitar por las distintas etapas emocionales del personaje es notable. Además, los personajes que la rodean no son figuras planas; también evolucionan, cuestionan y se autocuestionan, complementando la riqueza del relato.
La dirección de Coixet subraya la premisa de que las relaciones interpersonales nos modelan tanto como nuestro propio autoconocimiento. Es una película magnífica, que culmina en un desenlace profundamente emotivo, capaz de conmover hasta al espectador más reservado.
«Tres adioses»
Muy buena
Drama. Italia / España, 2025. Título original: «Tre ciotole». 120′. De: Isabel Coixet. Con: Alba Rohrwacher, Elio Germano, Francesco Carril, Sarita Choudhury. Salas: Cinemark Palermo, Cinépolis Recoleta, Lorca, Cacodelphia, Atlas Patio Bullrich y Caballito, Showcase Belgrano y Norcenter.