Ariel Rojas, el cerebral volante que dejó su huella en el primer River de Marcelo Gallardo, ha ofrecido una lúcida explicación sobre los movimientos tácticos que, a su juicio, fueron clave en el éxito de Leonardo Ponzio como entrenador interino del Millonario. Rojas, conocido por su perfil discreto y su profunda lectura del juego, fue un engranaje fundamental en la gestación de ataques, conectando a Matías Kranevitter y Ponzio en el medio campo y culminando jugadas con su precisa zurda.
Según «el Chino», Ponzio «acomodó a River» dándole «su impronta de dos o tres cositas simples». Destacó la ubicación estratégica de los jugadores, entendiendo las características individuales de cada uno, como Correa y Almada. «Armó esos tres volantes en el medio con Andrada y Galván, que son los interiores que pueden hacer el trabajo de salir hacia los laterales», detalló Rojas en diálogo con el programa Guardia Alta.
El esquema 4-3-1-2 implementado por Ponzio, explicó Rojas, es «muy rico para jugar porque te da muchas variantes»: permite adelantar a los laterales y genera amplitud, al tiempo que concentra jugadores por dentro para construir juego. Este análisis resuena con la claridad que Rojas aportaba al equipo de Gallardo que ganó la Copa Libertadores 2015, aunque él se marchó al Cruz Azul de México antes de las instancias decisivas de aquel certamen.
Hombre de pocas palabras, Rojas siempre ha tenido facilidad para explicar conceptos futbolísticos esenciales. Estuvo en River en dos etapas: de julio de 2012 a junio de 2015, y de febrero de 2017 a junio de 2018. Aunque fue parte de los equipos campeones de las dos Libertadores bajo la dirección de Gallardo, no participó en las instancias decisivas de ninguna de ellas.
A sus 40 años, y tras haber obtenido su título de entrenador, Rojas amplió su perspectiva sobre la mejora futbolística que Ponzio logró en los tres partidos que dirigió. Observó cómo «baja Correa por el centro derecha y sube Almada más tirado a la izquierda, entonces van alternando esa posición y (el equipo) está juntando más pases por dentro y le da facilidad para llegar a los laterales».
Sin embargo, Rojas subrayó que el buen presente de River no solo se debe a razones tácticas. «Es una cuestión más de gestión. Creo que le dio tranquilidad Leo, simpleza, calma y templanza en un momento caliente cuando le tocó agarrar. Y el equipo le responde con resultados», afirmó el exjugador. Ante la posibilidad de haber sido ayudante de campo de Ponzio, Rojas expresó su satisfacción: «Me llena de alegría y de satisfacción que por ahí a alguien se le haya ocurrido o lo haya pensado. Con ese solo hecho para mí ya es muy satisfactorio», aunque descartó que la propuesta se haya concretado. Rojas trabajó como manager en Belgrano de Córdoba y fue colaborador de Ariel Holan en Cerro Porteño de Paraguay.
Respecto a la fase defensiva, Rojas comentó la complejidad del sistema: «A la hora de defender es complejo. Los interiores son quienes saltan contra los volantes (del rival) y los recorridos suelen ser más largos». Señaló que a los interiores con mucha capacidad de juego a veces les cuesta esa función de retroceder, salir a la banda para enfrentar al lateral y luego volver a cerrarse. «Esa función, ese rol, lo hacen muy bien Andrada y Galván», concluyó, destacando lo difícil que es encontrar futbolistas que puedan cumplir esas exigencias. Con ocho títulos, 152 partidos, tres goles y 16 asistencias en River, la voz de Ariel Rojas sigue siendo un referente para entender los matices del juego millonario.