Cuba experimentó este viernes un nuevo apagón generalizado, el séptimo registrado en lo que va del año, sumergiendo a la isla en la oscuridad una vez más. El Ministerio de Energía y Minas confirmó a través de X la “desconexión total del Sistema Eléctrico”, sin detallar las causas inmediatas del suceso.
Este corte masivo no es un evento aislado. Con este, la nación caribeña ha sufrido ya doce apagones nacionales desde finales de 2024, evidenciando una situación energética cada vez más crítica. La isla, hogar de 9.4 millones de personas, enfrenta interrupciones constantes en el suministro eléctrico debido a la antigüedad de sus plantas termoeléctricas.
La problemática se ha agudizado desde enero de este año, coincidiendo con las restricciones impuestas por Estados Unidos a la compra de combustible. El embargo petrolero de Washington complica la adquisición de carburante esencial tanto para las envejecidas centrales eléctricas como para los generadores de respaldo, que operan usualmente con diésel importado.
Las consecuencias directas se sienten en el día a día de los cubanos. En las últimas semanas, los cortes de luz se han extendido por más de 30 horas consecutivas en la capital, mientras que en otras provincias se han superado las 60 horas. Estos prolongados periodos sin electricidad afectan también el abastecimiento de agua y la red de telefonía en todo el territorio nacional.
En medio de esta crisis, las autoridades de La Habana atribuyen el deterioro de su red eléctrica a las medidas coercitivas de Washington. Por su parte, Estados Unidos insiste en que la responsabilidad recae directamente en el gobierno cubano y en lo que califica como una mala gestión económica.