“No tengo idea por dónde vamos, pero es hermoso”. Esta frase de Carla Salvagno, una pasajera de Cipolletti en camino a San Martín de los Andes, resume la experiencia del nuevo vuelo. Acostumbrada a los extensos viajes en colectivo, Carla reservó un pasaje apenas supo de la conexión, destacando la optimización de sus tiempos.
El martes pasado marcó el debut del servicio de American Jet que une Neuquén con el aeropuerto de Chapelco. En tan solo 50 minutos, la travesía transforma la vista: la meseta cede paso a la cordillera, revelando paisajes conocidos por tierra desde una perspectiva aérea singular. El avión, un biturbohélice de 19 plazas, ofrece una vivencia más íntima; el entorno, los motores y las nubes se sienten mucho más cercanos.
Gustavo Fernández Capiet, presidente de NeuquénTur, subrayó la importancia de esta conexión para la provincia. El objetivo es fortalecer la conectividad interna, impulsando tanto el turismo como los desplazamientos esenciales hacia la capital provincial, ya sea por motivos de salud, judiciales o administrativos.
El servicio operará tres veces por semana —martes, jueves y sábados— en aviones de 19 plazas. Durante su fase inicial, la Provincia ofrecerá incentivos, con la meta de que la demanda sostenga la ruta a largo plazo. Capiet enfatizó el alcance regional del vuelo, que beneficia tanto a turistas del Alto Valle que desean visitar la cordillera, como a residentes que necesitan viajar a Neuquén. El pasaje tiene un costo aproximado de $175.000 por tramo, y ofrece la posibilidad de continuar viaje desde Neuquén a otros destinos.
La experiencia a bordo del avión de 19 pasajeros se distingue por su agilidad. El proceso de check-in y embarque es rápido, sin filas extensas ni grandes distancias que recorrer. Para acceder a la aeronave, se suben apenas tres escalones. Una vez dentro, los pasajeros avanzan ligeramente agachados por el pasillo central. El avión cuenta con dos hileras de asientos, garantizando una ventanilla para cada pasajero. Diseñada para trayectos cortos, la aeronave no dispone de baño ni tripulante de cabina, siendo solo el piloto y el copiloto quienes están a cargo.
Antes del despegue, el capitán informa a los pasajeros sobre las particularidades del vuelo. Este biturbohélice vuela a una altura de entre 15.000 y 20.000 pies (aproximadamente 4.500 a 6.100 metros), por debajo de la altitud habitual de los grandes aviones comerciales. Esto puede hacer que los movimientos se perciban con mayor intensidad, especialmente al acercarse a la cordillera, aunque para el vuelo inaugural se anticiparon condiciones meteorológicas óptimas.
Desde la ventanilla, el paisaje de Neuquén comienza a desplegarse. Inicialmente dominan los tonos marrones y ocres de la meseta. A diferencia del viaje terrestre, donde se sigue una ruta y se reconocen ríos o pueblos, desde el aire el panorama se presenta completo, pero las referencias conocidas se desdibujan.
Poco después, el blanco irrumpe en los tonos secos. Aparecen las primeras cumbres nevadas y, finalmente, el imponente Lanín. Su cima cubierta de nieve se ve cercana a través del vidrio, haciendo difícil calcular la distancia real. Es en este momento cuando la pasajera, Carla, expresa su disfrute a pesar de no saber la ubicación exacta, una sensación que el cronista comparte. En cuanto uno se adapta a la aeronave y empieza a descifrar el paisaje, el destino ya está próximo.
Los últimos instantes del vuelo reservan una vista memorable: el lago Lácar. Desde las alturas, su extensión se dibuja entre los cerros, permitiendo identificar puntos como Quila Quina, los medios de elevación del cerro Chapelco, el Abanico, Catritre y, finalmente, San Martín de los Andes. El avión inicia su descenso, y pocos minutos después, aterriza. La sensación es que todo ha transcurrido demasiado rápido.
Al ser el vuelo inaugural, autoridades locales y del aeropuerto reciben a los pasajeros, interesados en conocer sus impresiones sobre la experiencia de conectar la capital neuquina con la cordillera en menos de una hora.
El aeropuerto Aviador Carlos Campos luce renovado tras seis meses de obras. Con más de 1.000 metros cuadrados construidos, se duplicó el espacio y se incorporaron una nueva cafetería y locales comerciales, según informó su administrador, Julián Tejasler. Esta conexión recupera un enlace que, según Tejasler, estaba inactivo desde hacía 15 años, consolidando al aeropuerto como una puerta de entrada a toda la región. Desde Chapelco, los viajeros pueden continuar hacia San Martín o Junín de los Andes en taxi, auto de alquiler o transporte público, e incluso existe un servicio hacia Aluminé.
Mientras que viajar por tierra a la cordillera es una vivencia en sí misma, el vuelo ofrece una alternativa distinta: la rapidez de llegar en menos de una hora y la oportunidad de contemplar las montañas desde una perspectiva sin igual.
La conexión de American Jet opera los martes, jueves y sábados. El vuelo parte de Neuquén a las 10:00 y llega a Chapelco a las 10:50. El regreso desde Chapelco es a las 11:20, arribando a la capital provincial a las 12:10. El pasaje cuesta desde $175.000 por tramo, con tarifas sujetas a disponibilidad.
Es importante recordar que la aeronave tiene una capacidad para 19 pasajeros, no cuenta con baño ni tripulante de cabina, y debido a sus características, los movimientos durante el vuelo pueden percibirse con mayor intensidad que en aviones comerciales de mayor tamaño.