Mientras la Unión Europea no logra un consenso para imponer sanciones a Israel por las muertes de civiles en la guerra de Gaza –desatada tras los ataques de Hamás en 2023–, algunos de sus miembros han encontrado vías alternativas para expresar su descontento. Una de estas estrategias, descrita recientemente por el diario online EUobserver, ya ha significado una pérdida de al menos 2.500 millones de dólares para Israel.
El impacto financiero proviene de las acciones de Irlanda y Luxemburgo, dos naciones que han impedido a Israel comercializar sus bonos en el mercado europeo. La operación de emisión de deuda pública israelí, conocida como Israel Bonds y gestionada por Development Corporation for Israel, recauda fondos destinados al Tesoro israelí. Estos recursos financian gasto público general, lo que incluye potencialmente el gasto militar.
Para que estos bonos puedan ser vendidos en Europa, Israel necesita la aprobación de un folleto de emisión por parte de una autoridad financiera nacional de la UE. Este documento debe cumplir con la normativa europea, detallando información sobre el emisor, los valores ofrecidos y los riesgos de la inversión. Una vez aprobado por una autoridad de uno de los 27 países, el «pasaporte financiero europeo» permite su comercialización en todo el bloque.
Históricamente, el Banco Central británico cumplía esta función. Tras el Brexit, la tarea recayó en el Banco Central de Irlanda. Sin embargo, después del inicio de la operación militar israelí en Gaza, que siguió a los ataques terroristas de Hamás el 7 de octubre de 2023, la presión sobre la entidad irlandesa para que dejara de ser la puerta de entrada de los bonos israelíes a Europa se intensificó. En septiembre de 2024, Irlanda renovó la aprobación por un año más.
Posteriormente, en 2025, Israel trasladó esta responsabilidad a las autoridades financieras de Luxemburgo, que aprobaron el folleto el 1 de septiembre de ese año, permitiendo la continuidad de las ventas en Europa. No obstante, el pasado verano, las autoridades luxemburguesas comunicaron que no aprobarían más folletos. La autorización expiró el 31 de agosto, y desde entonces, Israel se encuentra sin permiso para financiar o refinanciar su deuda pública en los mercados europeos.
Tanto Luxemburgo como Irlanda, junto con Eslovenia, Malta, Bélgica y España, han sido de los países más activos en la búsqueda de sanciones contra Israel. Las autoridades luxemburguesas recibieron diversas comunicaciones de organizaciones de derechos humanos durante el año. Al no renovar la aprobación, la responsabilidad de un nuevo folleto regresó a Irlanda, que ahora también se niega a aprobarlo.
Ante esta situación, el gobierno de Benjamin Netanyahu considera tres posibles vías. La primera, que Irlanda apruebe nuevamente el folleto, se percibe como políticamente inviable. La segunda opción sería transferir la aprobación a otra autoridad financiera europea; Alemania ha sido mencionada por EUobserver como un posible destino, dado su tradicional apoyo a Israel y su oposición a las sanciones en la UE, aunque no hay información confirmada sobre este movimiento. La tercera posibilidad es que ningún país apruebe el folleto, cerrando definitivamente los mercados financieros europeos a la deuda israelí.
Israel mantiene una puerta abierta a través de la vía judicial. El Derecho de la UE establece que un banco central nacional no puede rechazar arbitrariamente una solicitud que cumpla todos los requisitos legales, a menos que exista un régimen de sanciones activo, como sucede con Rusia, pero no con Israel. Además, Israel podría orientar sus emisiones hacia el mercado estadounidense. Sin embargo, el cierre de facto de los mercados europeos, impulsado por Irlanda y Luxemburgo sin una sanción oficial ruidosa, evidencia la determinación de algunos gobiernos de la UE de aplicar medidas restrictivas ante la situación en Gaza.