Facundo Aranda, un extremo de 26 años con un pasado en las divisiones inferiores de Boca Juniors, vive hoy una realidad que pocos podrían haber anticipado: brilla en la Premier League de Hong Kong con el Tai Po y sueña con la posibilidad de enfrentar a la leyenda Cristiano Ronaldo. Su trayectoria, un reflejo de resiliencia, está marcada por un notable gesto de solidaridad de Carlos Tevez en sus días más desafiantes.
Desde los once años, Aranda se formó en Boca, tras un breve paso por Sportivo Italiano. Llegó a debutar en la Reserva bajo la dirección técnica de Sebastián Battaglia, compartiendo equipo con talentos como Equi Fernández, Luis Vázquez y Nicolás Valentini, y forjando una fuerte amistad con Valentín “Colo” Barco. A Barco lo recuerda como un jugador “diferente por su técnica y capacidad de leer la cancha”. Sin embargo, a los 20 años, su ciclo en el Xeneize llegó a su fin, quedando libre y experimentando un profundo vacío que lo llevó a considerar dejar el fútbol. “De tenerlo todo pasé a no tener nada”, confiesa sobre la crudeza de salir de un club como Boca.
Fue en ese período de incertidumbre, en plena pandemia de COVID-19, cuando Aranda recibió una ayuda fundamental. Carlos Tevez, junto a otras figuras como Battaglia, el “Cata” Díaz y Krupoviesa, se involucraron en una causa solidaria en Los Ceibos, el barrio de González Catán donde reside Aranda. Colaboraron con alimentos y dinero para asistir a las familias más necesitadas. Un gesto humano que el joven futbolista no olvida.
Tras su salida de Boca, Aranda se encontró con una realidad futbolística muy distinta. Jugó en San Telmo, donde relata haber vivido momentos de tensión al entrenar en la Isla Maciel, con ruidos de disparos cercanos. Luego, su camino lo llevó a Peñarol de San Juan, un regreso al interior del país que lo encontró desmotivado. Pero la fe y una premonición cambiaron su rumbo: un profeta le vaticinó una carrera en el extranjero. Así, desde hace tres años, Aranda se estableció en Asia.
Su experiencia internacional comenzó con un paso por Guatemala, seguido de una etapa en Montenegro, Europa. El continente asiático se convirtió en su hogar futbolístico, llevándolo por Indonesia, Taiwán y Camboya antes de recalar en Hong Kong, donde juega desde hace dos meses. En Taiwán, incluso, tuvo la oportunidad de debutar en la Champions de Asia, un hito importante en su carrera. La adaptación cultural ha sido un desafío, con costumbres muy distintas a las argentinas, como la venta de carne de cocodrilo o el consumo de insectos y ratas en las calles de Camboya. Hong Kong, aunque hermoso, lo encontró con una vida más costosa y una densidad poblacional asombrosa.
Hoy, con el Tai Po, Facundo Aranda vislumbra la emocionante posibilidad de cruzar caminos con Cristiano Ronaldo. El equipo del astro portugués compite en la Champions de Asia 1, una suerte de “Libertadores” del continente, mientras que el club de Aranda se encuentra en un torneo similar a la “Sudamericana”. La cercanía geográfica de los torneos alimenta la ilusión. “Sería un sueño jugar contra él”, expresa Aranda, consciente de que la clasificación y la competencia con equipos de gran envergadura hacen que este anhelo, aunque posible, sea un desafío considerable.