Dos investigadoras de la UNCo advierten: “Vaca Muerta ya existe, ahora hay que pensar cómo genera desarrollo”

Escuchar esta noticia
Powered by Estudios Max
x1

Dos investigadoras de la UNCo advierten: “Vaca Muerta ya existe, ahora hay que pensar cómo genera desarrollo”

Los especialistas suelen distinguir entre crecimiento económico y desarrollo económico. Uno se enfoca en el incremento de la capacidad de producción de bienes y servicios. El otro en cómo el incremento de esa capacidad coadyuva a mejorar la calidad de vida y el bienestar del conjunto de la población.

El impacto de Vaca Muerta en la economía de la región en la que se encuentra localizada, ha sido materia de debate público en los últimos días. ¿Qué tanto derrama Vaca Muerta sobre la economía regional? ¿Cómo es el impacto real y cuantificable de una actividad que genera cuantiosas rentabilidades, crecimiento exportador e ingreso de divisas sobre el territorio del cuál se extraen los recursos?

Ese precisamente es el foco del proyecto de investigación titulado “El desarrollo de la Norpatagonia en el contexto de la exploración de Vaca Muerta”, encabezado por las investigadoras Cecilia Barrera y Adriana Giuliani, de la Universidad Nacional del Comahue (UNCo).

La investigación lleva más de una década abordando las problemáticas derivadas del crecimiento poblacional acelerado y la consecuente demanda en materia habitacional, educativa, sanitaria, de conectividad, así como el compromiso que emprendieron los municipios para abordarlas de manera conjunta, mediante el programa DAMI (Desarrollo de Áreas Metropolitanas del Interior), financiado por el BID (Banco Interamericano de Desarrollo).

Las demoras en el giro de los fondos y la pandemia, entre otros factores, fueron debilitando la iniciativa de la cuál eran parte los Estados provinciales de Neuquén y Río Negro junto a doce municipios del área de influencia de Vaca Muerta, la UNC y referentes del sector privado.

Barrera y Giuliani dialogaron mano a mano con RÍO NEGRO y se explayaron sobre la vigencia de los interrogantes originales que motorizaron el estudio, y la urgencia de volver a abordar en medio del auge exportador de la energía, aquellos lineamientos iniciales trazados por los Estados subnacionales.

PREGUNTA: ¿En qué consistía el proyecto articulado en el marco del DAMI?
GIULIANI (G):
El objetivo era que los municipios nucleados en la Región Metropolitana Confluencia (RMC), afectados por las transformaciones que generó la explotación de Vaca Muerta, pudieran articular políticas y afrontar colaborativamente estas problemáticas. En los últimos tiempos este proyecto se discontinuó y ambas provincias hicieron propuestas de regionalización, pero que no han tenido en cuenta esta vinculación de esta región metropolitana de la confluencia. Creemos que es posible y necesario complementar las propuestas de cada municipio y de cada provincia, retomar este proceso que se venía dando de manera auspiciosa.

«Al planificar, un escenario futuro no es una predicción de lo que va a pasar. Es el ideal al que queremos llegar. Para poder llegar hacen falta líneas de acción».

Cecilia Barrera, investigadora.

P: En términos prácticos ¿Cómo se estructuró el trabajo conjunto?
G:
Fue todo un proceso. Nuestro trabajo como investigadoras fue documentarlo. Los municipios y las provincias se reunieron con los técnicos, y definieron áreas de acción, priorizaron y proyectaron obras, las cuales eran viables de ser financiadas por el BID. Esas mismas problemáticas que se planteaban en aquel entonces, siguen vigentes hoy. Por ejemplo, la conectividad, y la discusión en torno a las arenas que vienen de Entre Ríos, recorren 1.500 kilómetros, e impactan sobre el estado de las rutas y caminos.

P: ¿Esos lineamientos incluían el impacto de Vaca Muerta en la cuestión habitacional?
BARRERA (B):
Efectivamente, era uno de los ejes en los cuales se desarrollaba la construcción olaborativa.

P: ¿Cuáles eran esos ejes?
B:
El trabajo se estructuró en cuatro ejes de acción conjunta. El primero era lo ambiental, el segundo el ordenamiento urbano donde se incluye lo habitacional, el tercero los aspectos vinculados a lo productivo, y por último lo relacionado con la movilidad, el transporte y la infraestructura vial.

P: ¿Qué fue lo que provocó la interrupción del proceso?
B:
Hubo diversos factores. Primero llegó la pandemia. Luego hubo un importante recambio en cada una de las gestiones de gobierno, tanto a nivel nacional como provincial y municipal. Y desde aquel entonces nosotros observamos que faltó la incorporación de la participación ciudadana en el desarrollo, que es lo que de algún modo sostiene la ejecución y la resolución de la problemática más allá de una gestión de gobierno.

P: ¿Es posible retomar esa construcción?
G:
Se trata de políticas de Estado que deberían sostenerse en el tiempo. Hoy observamos que los planes de regionalización están planteados con otra mirada, hacia adentro de cada provincia, por una cuestión lógica: la nación se retiró y las provincias se están haciendo cargo de un montón de cuestiones con financiamientos propios. Los gobiernos municipales afrontan situaciones similares y se miran puertas adentro, con un sinfín de problemas territoriales a controlar. El punto es que muchas de esas situaciones son comunes a todos los municipios del área metropolitana de Vaca Muerta.

P: ¿Hubo alguna obra que llegó a concretarse?B: Si hubo obras que se concretaron entre ambos estados provinciales, y las documentamos dentro de la investigación. Pero sobre todas las cosas hubo una agenda conjunta entre provincias y municipios, articulada a su vez con nación, y esos estudios priorizaban proyectos que no solo aspiraban al crédito del BID, sino que a su vez se los podía enmarcar en otros financiamientos internacionales y de hecho así fue. Un ejemplo de ello es la Ruta 67. El punto central es la participación de toda la ciudadanía, y de todos los actores relacionados con las dinámicas que se viven en el territorio. De lo contrario se…