Vaca Muerta: ¿Derrame Real o Desafío Constante para Neuquén?

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Vaca Muerta: ¿Derrame Real o Desafío Constante para Neuquén?

En Neuquén, algunas preguntas sobre Vaca Muerta parecen cíclicas: ¿cuánto aporta la formación? ¿Cuánto queda en la provincia? ¿Quién se beneficia de su crecimiento? Y, crucialmente, ¿por qué persisten problemas en infraestructura, vivienda, salud, educación, seguridad y servicios?

El debate resurgió tras la declaración de Alfonso Prat-Gay, quien afirmó que Vaca Muerta “no derrama ni en Neuquén”. La respuesta del gobernador Rolando Figueroa se basó en un estudio de Jorge Day, del IERAL de la Fundación Mediterránea, que analizó el empleo y los salarios privados formales entre 2023 y 2025.

Este estudio reveló un panorama que reorienta la discusión. En el período analizado, la masa salarial privada formal real de Neuquén mostró un aumento general del 17%. Específicamente, en el sector de petróleo y gas, el crecimiento fue del 13%. Sin embargo, los bienes transables no hidrocarburíferos avanzaron un 29%, y otros sectores, principalmente servicios, también experimentaron un incremento del 17%. Según Day, esto posiciona a Neuquén como un ejemplo de “derrame amplio” entre las provincias examinadas.

Es importante destacar que el estudio no mide la distribución de la renta de Vaca Muerta ni la situación económica particular de cada comercio, pyme o familia. Se enfoca en la masa salarial privada formal, un indicador que combina empleo registrado y salarios reales. Es, por tanto, una imagen parcial de la economía, no una radiografía completa de la sociedad neuquina.

Neuquén enfrenta un crecimiento demográfico significativo, con la llegada de 82 personas cada día, lo que se traduce en la incorporación de unos 26.000 habitantes al año. Para el gobernador, esta expansión equivale a la creación de una nueva ciudad anualmente, demandando rutas, escuelas, hospitales, servicios y viviendas.

Figueroa argumenta que la provincia recibe aproximadamente el 13% de cada barril de petróleo, y con esos recursos debe sostener una parte considerable de la infraestructura necesaria para acompañar este veloz crecimiento. Este escenario ilustra una paradoja: una economía puede crecer mientras lucha por satisfacer la demanda que su propio desarrollo genera.

Neuquén ha optado, además, por un modelo con un Estado provincial con fuerte presencia, sustentado en sus recursos hidrocarburíferos. Esto implica que la evaluación de Vaca Muerta va más allá de mirar únicamente la producción de petróleo o los ingresos por regalías. Es fundamental considerar cuánto cuesta acompañar el crecimiento.

La llegada constante de nuevos habitantes, el encarecimiento de la vivienda, la presión sobre los sistemas educativos y hospitalarios, la exigencia de nuevas rutas, la demanda de servicios públicos y la seguridad, son todos factores que suman una “factura” que no siempre se refleja en las planillas de producción petrolera.

El aumento del 29% en la masa salarial privada formal real en bienes transables no hidrocarburíferos y el 17% en otras actividades son indicadores concretos de este fenómeno. No se trata de una percepción subjetiva, sino de un dato construido para la comparación.

Por ello, el verdadero interrogante para Neuquén no es si Vaca Muerta derrama sus beneficios. Los datos actuales sugieren que sí existe una transmisión hacia otras actividades. La cuestión principal ahora es cuánto de ese beneficio llega, quién lo recibe, cómo se traduce en una mejora en la calidad de vida y si el Estado provincial puede afrontar el costo de la provincia que Vaca Muerta está configurando.

El desafío neuquino ya no se limita a producir más barriles de petróleo. Consiste en transformar esta extraordinaria oportunidad de exportación en una estructura económica capaz de integrar a los nuevos habitantes, generar empleo más allá de los hidrocarburos, expandir la base de proveedores locales y financiar la infraestructura que este vertiginoso crecimiento exige.

La discusión entre Prat-Gay y Figueroa, inicialmente centrada en la existencia del “derrame”, ha evolucionado. Quizás el aporte más relevante del estudio de la Fundación Mediterránea sea precisamente permitir que el debate avance un paso más. El derrame existe, pero la pregunta clave es si su alcance y velocidad son suficientes para equilibrar las crecientes obligaciones que Vaca Muerta impone sobre el territorio provincial.