El adiós de Messi a la Selección Argentina: del amor no correspondido a un matrimonio eterno
Escuchar esta noticia
Powered by Estudios Max
x1
Lionel Messi tendrá su última función en la Selección Argentina. Será el final de un amor que al principio no fue correspondido, que sobrevivió a derrotas, frustraciones y hasta una ruptura, y que terminó convertido en uno de los matrimonios más fuertes de la historia del fútbol mundial. Tanto es así que resultará difícil asimilar que, cuando termine el amistoso de este martes contra el modesto Benín, nunca más volverá a vestir el 10 en celeste y blanco.
¿Hubo chances de que Messi no jugara en la Selección Argentina? Es cierto que su exilio forzado a Barcelona lo sacó del radar de José Pekerman y su equipo. Hoy, en los tiempos de la hiperconectividad, sería una mala praxis clamorosa. Pero todo era distinto en los primeros años del nuevo milenio. Y esa carencia tecnológica alimenta el mito.
Porque casi todos saben que era vox populi que la categoría 87 de La Masía estaba repleta de cracks y que entre esos pichones de estrellas había un chiquito argentino que gambeteaba a sus rivales a la velocidad de la luz. Fue por eso que en la Real Federación Española de Fútbol buscaban la manera de tentarlo para sumarlo a sus seleccionados juveniles. Sin embargo, había una traba. Su papá, Jorge, sabía que Leo solo pensaba en dos cosas: llegar a la Primera de Barcelona y jugar en la Selección Argentina. Y lo hacía saber a quién lo consultaba.
El mito continúa con el VHS con un puñado de jugadas que grabó Jaume Marcet, periodista de Barça TV, para que Horacio Gaggioli, representante de la Pulga en sus primeros años, se lo acercara a Claudio Vivas, entonces ayudante de Marcelo Bielsa, post debacle en el Mundial de Corea-Japón 2002. Iba tan rápido Messi que el Loco le pidió a su asistente que pusiera el video en velocidad normal. Estaba en velocidad normal.
Lionel Messi también dejó su huella en La Masía, la fábrica de cracks del Barcelona.
Ya era 2003 y Vivas le avisó a Hugo Tocalli, a cargo de la Selección Sub-17, que no podía obviar a ese chiquitín endiablado, pero el DT, con el Mundial de Finlandia encima, no quiso romper sueños y decidió no convocarlo. El destino puso a España en las semifinales. Y Argentina, tras ir 2-0 arriba, perdió por 3-2. Después de la eliminación, todavía en el hotel de Helsinki, alguien de la delegación del vencedor le dijo al DT argentino que la historia hubiese sido diferente si hubiera tenido en el equipo a un pibito que jugaba en Barcelona. “¿Messi?”, preguntó. “¡Sí, Messi!”, le respondieron.
Así empezó el plan para seducirlo. Ya corría 2004 y buscaban a Leo Messi. Ahí la historia es más conocida. Omar Souto, un imprescindible en AFA, y su excursión a un locutorio de Monte Grande para conseguir una guía telefónica de Rosario. El llamado a cada uno de los Messi que aparecían para ver si en esa casa vivía un Leonardo —todavía no sabían que se llamaba Lionel— hasta que llegaron al número de la abuela y al rato contactaron a Jorge. “Por fin”, soltó el papá de la criatura. Era sencillo. Solo había que llamarlo.
Lionel Messi en la Masía, la cantera del Barcelona.
En la AFA desconocían que Messi se moría por jugar en la Selección Argentina. La prueba está en un video de aquel año, en el que Leo abre su corazón: “Mi meta ahora mismo es pasar rápidamente a la Reserva (Barcelona B). Y otra de mis metas que me gustaría es jugar con la Selección Argentina. Es algo que quiero hace mucho tiempo y todavía no lo consigo”.
—En algún momento Maradona dijo que su sueño era jugar en la Selección y ganar un Mundial, ¿a vos te pasa algo por el estilo?
—A todos nos gustaría, primero, jugar en la Selección y después ganar un Mundial ya sería lo máximo. Me encantaría. Y, bueno, espero que, con el trabajo y la humildad, eso, llegue a eso.
—¿Pudiste alguna vez hablar con Tocalli?
—No.
—¿Tal vez porque no conocían de tu existencia o porque no se presentó la posibilidad?
—Y, no sé (se sonroja). No, creo que me habrá visto. Espero que me haya visto. Nada, creo que no hubo la oportunidad. Y que algún día la tendré y estaré al lado de él.
Así fue como se organizó el famoso amistoso para blindarlo y acabar con los sueños españoles. Allí Julio Grondona estuvo rápido de reflejos. Mandaron la convocatoria por fax a las oficinas de Nou Camp a nombre de Lionel Andrés Mecci Cuccittini. Menos mal que no se pusieron exigentes los catalanes. Así se fraguó el amistoso internacional con una selección Sub-23 de Paraguay y árbitro internacional, Gabriel Brazenas, con planilla FIFA. Fue el 29 de junio de 2004, en día del 18° aniversario de la conquista del Mundial de México 86, en la cancha de Argentinos Juniors, el lugar donde Diego Maradona debutó en Primera. Coincidencias. O no tanto.
Año 2004. Messi y su gol frente a Paraguay con la Sub 20, en Argentinos Juniors. El resto es historia.
Con 17 años recién cumplidos, entró en el segundo tiempo con el número 17 y, después de entregar un par de asistencias, marcó el séptimo del 8-0. Todo está muy bien contado en el documental “Messi: la cinta perdida”, producido por ESPN. Esa fría noche de invierno en La Paternal se inició una leyenda. Y…