Qué es la «vida desnuda» y por qué define la política actual

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En 1995 aparecía en italiano Homo sacer. El poder soberano y la vida desnuda, más tarde convertido en el primer volumen de la serie. No resulta exagerado sostener que fue la obra más relevante de las últimas décadas del siglo XX en el ámbito de la filosofía política italiana y una de las de mayor impacto a nivel global. Nos lo muestran las numerosas traducciones (algunas poco habituales, como al farsi o al lituano), las repetidas reimpresiones en varios idiomas y los inumerables trabajos que lo retomaron, analizaron y también criticaron. Sus conceptos, los que componen el título, homo sacer (hombre sagrado) y vida desnuda, pero también su interpretación de los términos griegos bíos y zoé (vida calificada y vida animal) o su tesis según la cual el campo de concentración se ha vuelto el paradigma político de la modernidad se convirtieron prácticamente en un lenguaje común.

¿Cómo explicar el amplio suceso de este escrito agambeniano? Podemos atribuir a Carl Schmitt y Michel Foucault la renovación de la teoría política en el siglo XX o, si preferimos, considerarlos como los fundadores de la teoría política contemporánea. Aunque con sentidos diferentes, ambos invirtieron la relación que había establecido Thomas Hobbes en el siglo XVII entre guerra y política. Ni para Schmitt ni para Foucault la política es la superación de la guerra, sino su continuidad por otros medios, como el derecho. A partir de mediados de la década de 1970, Schmitt y Foucault se volvieron los dos paradigmas alternativos de la nueva teoría política, sobre todo en el ámbito intelectual de la izquierda que vivía por ese entonces la crisis que la condujo a la denominada segunda izquierda. El gran mérito del trabajo de Giorgio Agamben de 1995, a mi modo de ver, consiste en haber articulado ambos paradigmas. La producción de vida desnuda, de una vida al margen tanto de las leyes de los dioses como de los hombres y, por lo tanto, abandonada a la muerte violenta es, a la vez, biopolítica foucaultiana y excepción schmittiana. De este modo, Agamben redistribuía las cartas conceptuales de la filosofía política y lo hacía, además, de manera erudita y también podría decirse genialmente.

Con el impulso de este primer volumen, Homo sacer dejó de ser solo el título de un volumen para convertirse en el de una serie que terminó incluyendo en total nueve. El último, Stasis. La guerra civil como paradigma político, aparece en italiano en el 2015, veinte años después del primero. Todos ellos fueron rápidamente traducidos en lengua castellana y publicados en Argentina por Adriana Hidalgo Editores, que ahora nos ofrece la versión integral en un solo volumen.

En su forma actual y final, el propio autor resume la estructura de la serie en estos términos: la primera sección, que corresponde al primer volumen, busca poner en cuestión toda la tradición política de Occidente a partir del concepto de vida desnuda; la segunda, que incluye cinco volúmenes, se compone de una serie de investigaciones, calificadas de genealógicas, acerca del instituto jurídico del estado de excepción, la guerra civil, el juramento, el paradigma teológico de la economía, la gloria y el oficio; la tercera, también compuesta por un solo volumen, confronta la ética con la experiencia de Auschwitz; y la cuarta y última, con dos volúmenes, sostiene Agamben, “desarrolla los conceptos esenciales para replantearse desde cero toda la historia de la filosofía: forma de vida, uso, inoperosidad, modo, poder destituyente”.

Por supuesto, Foucault y Schmitt no agotan las grandes referencias intelectuales con las que Giorgio Agamben construye la radicalidad de su propuesta. Habría que sumarles Walter Benjamin, del que ha sido el editor, Martin Heidegger, a quien conoció durante sus célebres seminarios en Le Thor, en el sur de Francia, Furio Jesi, Émile Benveniste, Guy Debord y varios más. Y las múltiples cuestiones abordadas en la entera serie Homo sacer tampoco agotan los temas de los que Agamben se ha ocupado desde la aparición de su primer libro publicado en 1970, cuando tenía apenas veintiocho años, El hombre sin contenido. Aquí también la lista es amplia: el estatuto de la obra de arte, la teoría del fantasma en la poesía estilnovezca, la melancolía, el mesianismo judío y cristiano, la voz y el lenguaje… Pero todas estas referencias y todos estos temas confluyen de algún modo en la serie Homo sacer, se dirigen hacia ella o emergen de ella. Vale la pena señalar que la noción misma de una vida desnuda, expresada en términos de “existencia biológica desnuda”, se encontraba presente ya en el trabajo de 1970 y que la figura del homo sacer, retomada de Benveniste, aparece por primera vez en 1982, en El lenguaje y la muerte. La serie Homo sacer es, por ello, el eje y el centro de un amplio entramado de autores y temas que lo convierten a Agamben en un capítulo insoslayable en la historia de la filosofía contemporánea.

Edgardo Castro es Doctor en Filosofía por la Universidad de Friburgo (Suiza) investigador del Conicet, miembro del Centro de Investigaciones Filosóficas (Buenos Aires) y uno de los principales traductores de la obra de Giorgio Agamben al español.