Millones de personas disfrutan cada año del sendero Marincello, una ruta de senderismo en Marin Headlands que ofrece vistas impresionantes del Fuerte Cronkhite, la playa y el vasto océano, justo al otro lado de la bahía de San Francisco. Sin embargo, pocos de estos caminantes saben que este paisaje, hoy sinónimo de naturaleza y serenidad, fue el epicentro de un gigantesco proyecto urbano que prometía una ciudad de 30.000 habitantes en los años 60.
La revista Bay Nature recuerda que, en septiembre de 1966, las obras para esta urbe planificada, bautizada como Marincello, comenzaron en la región. El impulsor detrás de esta ambiciosa iniciativa era Thomas Frouge, un desarrollador inmobiliario de Pittsburgh, Pensilvania, quien describió la zona como «el lugar más hermoso de Estados Unidos para una nueva comunidad».
Dos años antes, Frouge había captado la atención con maquetas y planos que mostraban una metrópolis moderna. Sobre 2.100 acres de terreno accidentado, se proyectaban 50 torres de apartamentos, cientos de viviendas, fábricas, un gran centro comercial y la Plaza de la Hermandad, rodeada de iglesias. En la cima de Headlands, se alzaría un hotel emblemático, según la visión de Frouge. El costo total estimado del proyecto alcanzaba los 285 millones de dólares, con una duración prevista de dos décadas.
Los líderes del condado de Marin inicialmente apoyaron la propuesta, convencidos de que su tamaño y densidad aliviarían la presión urbanística en otros terrenos. Así, el 12 de noviembre de 1965, Marincello obtuvo la autorización municipal necesaria. No obstante, este permiso sería el inicio de una serie de controversias y demandas que terminarían por paralizar las obras.
La batalla judicial no tardó en comenzar. Abogados como Robert Praetzel, Martin Rosen y Douglas Ferguson encabezaron las primeras demandas, impulsados por la preocupación de que «unas pocas personas pudieran transformar todo un paisaje sin siquiera consultar a los ciudadanos», según Bay Nature.
La construcción de Marincello duró poco. A fines de 1967, las obras se detuvieron. Un juez había advertido a Frouge y a su financista, la Gulf Oil, que continuarían bajo su propia responsabilidad. Además, las diferencias entre el promotor y la petrolera se hicieron evidentes. Finalmente, en 1970, un año después del fallecimiento de Frouge, un tribunal invalidó los permisos de 1965 y exigió la presentación de toda la documentación nuevamente.
Mientras tanto, una visión alternativa para la zona comenzaba a tomar forma. Un estudio gubernamental, inicialmente enfocado en la isla de Alcatraz, planteaba la creación de un parque nacional alrededor del Golden Gate, que incluía los Headlands. Esta idea sentaría las bases para lo que hoy conocemos como el Área Recreativa Nacional del Golden Gate (GGNRA).
En diciembre de 1972, The Nature Conservancy adquirió los terrenos a Gulf Oil por 6,5 millones de dólares, cediéndolos posteriormente al gobierno federal para la creación del Área Recreativa. Este movimiento sellaría el destino de Marincello.
El telón sobre la ciudad nunca construida de Marincello cayó definitivamente en 1976. Ese año, las autoridades del Área Recreativa ordenaron la demolición de las puertas de entrada, el único vestigio tangible de un proyecto que prometía una urbe y que, en cambio, se transformó en un sendero de incalculable valor natural y paisajístico.