Europa Frente al Pacto Trump-Putin: Más Sanciones a la Industria Militar Rusa

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Europa Frente al Pacto Trump-Putin: Más Sanciones a la Industria Militar Rusa

La Unión Europea (UE) respondió este lunes al acuerdo entre el presidente estadounidense, Donald Trump, y su homólogo ruso, Vladimir Putin, con la mayor ampliación de su lista de sancionados vinculados a la industria militar de Rusia. Esta decisión contrasta con los pasos de Washington, que alivió las restricciones a la exportación de hidrocarburos rusos.

Los cancilleres europeos aprobaron incluir 1.569 empresas y personas en la lista negra. Este movimiento se produce en un momento de tensión transatlántica, después de que Trump sugiriera el fin de semana que Ucrania necesitaba otro presidente, tras las críticas de Volodímir Zelenski a la ayuda prestada a Rusia mediante el levantamiento de sanciones.

Las nuevas sanciones europeas, cuya decisión se había perfilado a nivel de embajadores la semana pasada, tienen como objetivo más de la mitad de las empresas involucradas en la cadena de fabricación de misiles balísticos utilizados contra Ucrania. La lista abarca fabricantes de semiconductores, circuitos eléctricos, radares, componentes aeronáuticos, sistemas de navegación, explosivos y munición, según la diplomacia europea.

Los gobiernos del bloque buscan impactar la industria mediana rusa que abastece a los grandes productores de armas. Datos del Consejo de la Unión Europea indican que las empresas sancionadas hoy suman una facturación anual de al menos 20.000 millones de euros y emplean a más de 250.000 personas. Con estas incorporaciones, la lista de entidades y personas vinculadas a la agresión militar rusa contra Ucrania asciende a 4.600.

Mientras Europa endurece su postura, el pacto entre Trump y Putin prevé un alivio de sanciones para que Moscú libere 300.000 toneladas de diésel de inmediato, 500.000 toneladas en noviembre y un millón más antes de fin de año. La estrategia detrás de esta medida es aumentar la disponibilidad de combustible en los mercados internacionales para reducir los precios, buscando así una bajada del diésel en Estados Unidos antes de las elecciones de medio mandato del 3 de noviembre, donde Trump podría ver mermadas las mayorías republicanas en el Congreso.

Europa ha criticado este acuerdo, considerándolo contrario a la estrategia adoptada desde el inicio de la invasión rusa a Ucrania: presionar económicamente a Moscú para forzar la retirada de Putin del territorio ucraniano. Además, líderes europeos han recordado que la crisis energética actual se desató cuando Estados Unidos e Israel emprendieron una “aventura militar sin estrategia” al atacar a Irán, lo que llevó al cierre parcial del estrecho de Ormuz, una vía crucial para el tránsito de hidrocarburos.

El pacto entre Rusia y Estados Unidos incluía una supuesta tregua en los ataques a la infraestructura energética. Esto surge mientras los ataques ucranianos a refinerías rusas han reducido la capacidad de refino de Rusia, afectando tanto el mercado interno como la exportación. Sin embargo, Kiev aceptó esta tregua a regañadientes y, apenas este lunes, el presidente Volodímir Zelenski denunció que Putin la estaba incumpliendo con nuevos ataques a la infraestructura energética ucraniana.

La jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, afirmó tras la reunión de cancilleres que la respuesta a la ofensiva rusa debe seguir siendo un aumento de las sanciones y la presión, para que la agresión resulte cada vez más costosa para Rusia. Los gobiernos europeos reiteraron su compromiso con Ucrania y con el régimen de sanciones. El primer ministro sueco, Ulf Kristersson, lamentó el acuerdo entre Trump y Putin, subrayando que los ingresos energéticos son fundamentales para la financiación de la maquinaria bélica de Rusia.

En Bruselas, la supuesta tregua anunciada por Trump generó controversia, ya que Ucrania no había confirmado ningún entendimiento con Rusia y, por el contrario, reportaba ataques. Kiev aseguró este lunes que Rusia había lanzado un ataque con 121 drones, de los cuales 81 fueron derribados. El Kremlin, por su parte, indicó que los contactos para una eventual tregua seguían en marcha, sugiriendo que el anuncio de Trump reflejaba más un deseo del presidente estadounidense que una realidad consolidada.