“Cometí un error en la entrada”. La voz de Lewis Hamilton por radio, clara y concisa, resonaba en medio del Gran Premio de Singapur. El mensaje del equipo, por su parte, había sido imperativo: “Chicos, entren a pits durante el VSC”. Esta orden, dada en la vuelta 39, buscaba una doble parada para asegurar el segundo y tercer puesto que Charles Leclerc y Hamilton mantenían en pista.
Este episodio encendió una fuerte polémica. Tras previas críticas a las decisiones del equipo, el heptacampeón parecía querer actuar por cuenta propia, una percepción que se reforzaba por su elección de arrancar con el compuesto medio, desafiando las indicaciones de los estrategas. Estos habían preferido dos SF-26 agresivos detrás del poleman Max Verstappen.
Aparte de este incidente, Hamilton ya había tenido un ritmo inicial complicado, lo que lo llevó a abrir la secuencia de paradas en la vuelta 18, un cambio prematuro si se comparan con las predicciones de Pirelli, que situaban el reemplazo de neumáticos amarillos entre las vueltas 25 y 31. A pesar de esto, el piloto británico había logrado sostener una posición de podio, buscando replicar el buen resultado del Sprint sabatino.
El panorama dio un giro cuando la carrera fue neutralizada por el Coche de Seguridad Virtual (VSC), provocado por el abandono de Lance Stroll. Fred Vasseur, director del equipo, aclaró tras la carrera: «La decisión de quedarse fuera fue de Lewis. Llamamos a ambos coches a los pits bajo el VSC. Lewis se pasó de la entrada y fue una pena, porque habría sido tercero y habría terminado ahí».
Vasseur, con su lema de “Ganamos y perdemos todos juntos” como estandarte, se mostró diplomático. “No estoy enojado. En general, fue un buen fin de semana. Ayer terminamos segundo y tercero en el Sprint, y hoy segundo y sexto en la carrera larga. Pero hoy había una oportunidad de terminar segundo y tercero, y es una pena perder puntos de esta manera. Tenemos que hablarlo con Hamilton para intentar evitar otras situaciones como esta en el futuro», añadió el francés, defendiendo la posición del equipo más que atacando al piloto.
Sin embargo, una información clave recabada por Motorsport.com reveló un aspecto hasta entonces desconocido: Hamilton afrontó el Gran Premio, conocido por ser el más exigente de la temporada, ya condicionado por las extremas temperaturas (30 grados ambiente y 43 en pista) y una humedad muy elevada, sin encontrarse en perfectas condiciones físicas.
Un VSC anterior, en la vuelta 7 (por un fallo en la caja de cambios del Audi de Gabriel Bortoleto), había generado un estancamiento del aire a altísimas temperaturas, superando los 50 grados dentro de los cockpits. Esta situación, que puso en aprietos incluso a pilotos más jóvenes como Kimi Antonelli, pudo haber complicado aún más las cosas para un piloto de 41 años como Hamilton, cuya forma física ya no era la óptima. La falta de evaporación del sudor, unida a la deshidratación, generó un malestar considerable.
En el momento decisivo, el siete veces campeón admitió que simplemente “se había pasado” de la entrada a pits, una declaración que no implicaba un rechazo estratégico deliberado a la parada, sino más bien un lapsus. “…y luego decidí quedarme fuera e intentar mantener la posición en la clasificación hasta el final, pero en las últimas vueltas sufrí con la degradación de los neumáticos y perdí tres posiciones, lo cual no refleja el ritmo que teníamos hoy en el coche”, explicó.
Sin el cambio de neumáticos, el rendimiento del monoplaza se desplomó drásticamente, dejándolo vulnerable al ataque de Kimi Antonelli y de los McLaren de Lando Norris y Oscar Piastri. No fue casualidad que, al llegar al parque cerrado, el piloto de Ferrari se sintiera indispuesto, requiriendo la intervención de los médicos del Centro Médico y solicitando una exención para no participar en las sesiones con los medios, la cual la FIA le concedió.
Aunque Hamilton es conocido por su rigurosa preparación psicofísica, en Singapur cruzó la meta en un evidente estado de agotamiento. El error de pasarse la entrada a boxes ocurrió, sí, pero es plausible que este no haya sido una decisión consciente, sino una consecuencia involuntaria de las durísimas condiciones físicas que enfrentó.