Desempleo y Desencanto: La Brecha entre la Percepción Social y el Discurso Oficial

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Desempleo y Desencanto: La Brecha entre la Percepción Social y el Discurso Oficial

Un informe reciente de Ipsos, «Tendencias Globales 2026», revela una caída en la confianza global en el futuro, pasando del 28% al 24% en 37 países. Este descenso contrasta con un optimismo individual que alcanza el 55% en la esfera familiar. A su vez, se observa un marcado escepticismo hacia las instituciones: un 62% de la población mundial considera que su país avanza en la dirección equivocada, una proporción casi idéntica en Argentina. Este panorama sugiere una época sin grandes causas colectivas, donde la épica parece reservada solo para los convencidos.

En el día a día, la inseguridad se posiciona como el principal problema (32%), seguida por la desocupación, la inflación y la pobreza/desigualdad, todas con un 29% de preocupación. Un dato local resalta: el desempleo trepa al 61% entre las inquietudes de los argentinos, seis puntos más que el mes anterior y muy por encima del promedio global del estudio.

La situación del empleo privado en Argentina es preocupante. Por decimocuarto mes consecutivo, se registró una caída en julio, con una pérdida de 136.500 puestos de trabajo en un año, según el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA). Los sectores más golpeados son la industria manufacturera y el comercio. Aunque el monotributo crece y compensa otras bajas, esta tendencia genera interrogantes sobre la calidad del trabajo y el futuro financiamiento de las jubilaciones.

Frente a este escenario, el Gobierno relativiza el impacto, evidenciando una tensión entre el diagnóstico oficial y la percepción social. El secretario de Trabajo, Julio Cordero, afirmó que “hay personas que no quieren trabajar en relación de dependencia”, atribuyendo la disminución de esta modalidad a una elección personal. Esta explicación, sin embargo, generó rechazo entre los opositores y se contradice con imágenes recurrentes en el conurbano bonaerense.

Un ejemplo elocuente ocurrió en Moreno, donde la apertura de un bazar convocó a más de 2000 aspirantes para un puesto de 9 a 18 con un salario de 1.200.000 pesos. La fila se extendió por más de diez cuadras, dejando claro que la mayoría de los postulantes no buscan necesariamente el cuentapropismo.

El presidente Milei, por su parte, desde Washington, descartó un «problema» de desempleo, considerándolo un «cambio en la composición del empleo como consecuencia de cambios estructurales» y una situación «transitoria» que se resolverá si su modelo es validado en las urnas. El Gobierno se aferra a una tasa de desocupación del 7,9%, lejos de los picos históricos de mediados de los ’90 y la crisis de 2001.

La agenda del Presidente, sin embargo, parece desalineada de la coyuntura y el termómetro social. Desde que asumió en diciembre de 2023, ha viajado diecinueve veces a Estados Unidos. Allí, recibió el premio “Campeón Global de la Libre Empresa” y un reconocimiento por su “liderazgo” en la Gala de la Herencia Hispana. Ahora se dirige a Madrid para fomentar la “ola azul”, con encuentros programados con aliados ideológicos como Santiago Abascal y el economista Jesús Huerta de Soto. Su visita coincide con la disputa electoral en España, donde Pedro Sánchez adelantó los comicios para el 29 de noviembre.

El estratega catalán Antoni Gutiérrez-Rubí, en un artículo para El País, describió este fenómeno: las campañas son globales e interconectadas, con tecnologías y algoritmos omnipresentes. Las elecciones, aunque generales, trascienden las fronteras nacionales. Esto se suma a un malestar generalizado con los oficialismos, una tendencia que hace que el control del gobierno ya no garantice la invencibilidad.

La revolución tecnológica ha redefinido las exigencias ciudadanas. Las expectativas sociales avanzan a una velocidad que las instituciones democráticas a menudo no pueden seguir, creando una brecha. El informe de Ipsos confirma que el 69% de los encuestados cree que su gobierno no representa sus intereses. La falta de soluciones rápidas a los problemas genera impaciencia: si una tarea que antes llevaba meses ahora se resuelve en minutos con herramientas como ChatGPT, la eficacia de un presidente también es juzgada bajo una lógica similar, sin distinción de color político.

Mirando hacia 2027, Milei insiste en un mensaje que polariza: “modelo de la prosperidad” frente a “modelo de la decadencia”, apelando a la identidad política sobre la evaluación de resultados económicos. Esta estrategia encuentra eco en el peronismo/kirchnerismo, que considera una táctica similar de confrontación emocional. La narrativa de La Libertad Avanza no busca ensanchar su base, sino movilizar a los propios, activando sentimientos en redes sociales, incluso con temas marginales para la vida diaria del país, como el repudio al islam.

Puertas adentro del Gobierno, la principal inquietud es la lenta recuperación económica y el limitado pronóstico de crecimiento. A pesar del respaldo de Milei, el ministro de Economía, Luis Caputo, sigue siendo cuestionado en privado, con voces que sugieren que su “etapa ya está”. La administración también ha mantenido una postura intransigente con sectores combativos, como la comunidad universitaria y los colectivos de discapacidad. Un “gol” reciente fue evitar la sesión que buscaba rechazar el DNU 70/23 en el Congreso, lo que habría desmantelado gran parte del marco legal libertario. En esencia, el Presidente, más que marcar goles, parece estar atajándolos.