Pyongyang ha respondido con una enérgica negativa y una demostración de fuerza militar a las acusaciones del Buró Federal de Investigaciones (FBI) de Estados Unidos. Este lunes, Corea del Norte desmintió rotundamente estar detrás del robo de 6.000 millones de dólares a la plataforma de criptomonedas Binance, al tiempo que realizó pruebas de misiles de crucero estratégicos.
La hermana del líder norcoreano Kim Jong Un, Kim Yo Jong, calificó los señalamientos del FBI como una «grave provocación política». Estas declaraciones se producen tras la afirmación del FBI, el sábado, de que el grupo de hackers «TraderTraitor», vinculado a Pyongyang, fue el responsable del multimillonario ataque cibernético. Este mismo grupo había sido señalado previamente por el robo de 1.500 millones de dólares en la plataforma Bybit en febrero del año pasado.
Expertos como Michael Bosack, director fundador del Parley Policy Institute, consideran que el incidente en Binance podría ser el mayor robo de criptomonedas registrado, con un botín que equivaldría a «casi una cuarta parte del PIB anual estimado» de Corea del Norte. Binance, la bolsa de criptomonedas más grande del mundo por volumen de negociación diario, vio cómo la noticia del ataque provocaba una notable caída en los precios de las principales monedas digitales el viernes.
Kim Yo Jong desestimó las acusaciones del FBI como «retórica absurda y nada nuevo», haciendo referencia a señalamientos previos de Estados Unidos. Sin embargo, Bosack sugiere que la respuesta de Corea del Norte se debe a la «atención internacional» que ha generado el incidente, buscando mantener abiertos los canales que le permiten lavar y utilizar las criptomonedas. Según el experto, si las puertas se cierran debido a la presión internacional, el régimen de Kim no podría beneficiarse de los fondos robados.
En este contexto, Corea del Sur ha intensificado su llamado a fortalecer la protección de su infraestructura digital frente a los ciberataques. El presidente Lee Jae Myung advirtió sobre las «pérdidas astronómicas» sufridas por la mayor plataforma de intercambio de criptomonedas y señaló que, con el desarrollo de la inteligencia artificial, los sistemas de seguridad actuales, centrados en inspecciones y respuestas posteriores, muestran «claras limitaciones».
Paralelamente a estas tensiones cibernéticas, Corea del Norte llevó a cabo el lunes el lanzamiento de misiles de crucero estratégicos, equipados con una nueva ojiva de munición en racimo. La agencia oficial norcoreana KCNA informó el martes que esta ojiva de dispersión, de tamaño mediano, es capaz de «reducir a cenizas un área objetivo de 5 a 6 hectáreas con su potencia de máxima densidad».
La KCNA detalló que la prueba «perfeccionó la capacidad de lanzar un ataque vertical contra el objetivo al mejorar la maniobrabilidad terminal del misil de crucero». Un funcionario norcoreano, citado por la agencia, afirmó que estas pruebas son esenciales para que las «fuerzas armadas defiendan la seguridad del país y disuadan todo tipo de amenazas».
Lim Eul-chul, profesor del Instituto de Estudios del Lejano Oriente de la Universidad de Kyungnam, explicó a la AFP que este tipo de lanzamientos demuestran la capacidad de Pyongyang para inutilizar «infraestructura militar clave de Corea del Sur y Estados Unidos, incluidas pistas de aeropuertos, bases de radar, baterías de defensa aérea y tropas concentradas, con un solo misil de crucero». Añadió que también busca una «doble disuasión contra Corea del Sur al fortalecer las capacidades de ataque asimétrico convencional en una etapa previa al uso de armas nucleares».
Con un arsenal nuclear propio, Corea del Norte ha intensificado recientemente sus pruebas de armamento, incluyendo drones de ataque, un nuevo sistema de torpedos guiados de precisión y un misil hipersónico de alcance intermedio.