Las adicciones en Neuquén representan un desafío sociosanitario crítico. Especialistas advierten sobre los graves riesgos neurológicos en adolescentes, la falta histórica de campañas estatales y el rol ineludible de los límites familiares.
El avance de las adicciones en Neuquén y el resto del país expone una preocupante falencia en los sistemas de contención. Mientras el foco suele ponerse exclusivamente en el control de la oferta de sustancias, los profesionales de la salud alertan que la verdadera batalla se está perdiendo en el terreno de la prevención.
El médico especialista Esteban Bonorino, director de la Cátedra Libre de Salud Pública y Adicciones de la Universidad Nacional del Comahue, brindó un duro diagnóstico sobre el impacto del consumo en etapas tempranas y cuestionó el vacío que deja el Estado al abandonar las campañas masivas de concientización.
El vacío histórico en la prevención primaria
Para abordar de raíz el problema de los consumos, la estrategia médica se divide en prevención primaria (evitar que el individuo inicie el consumo), secundaria (detección precoz en escuelas u hospitales) y terciaria (tratamiento y rehabilitación). Sin embargo, la primera etapa se encuentra virtualmente abandonada.
El especialista remarcó que hace décadas que el Estado no invierte en campañas sostenidas en el tiempo para desalentar el consumo inicial, recordando que las últimas grandes iniciativas masivas datan de varias décadas atrás.
El impacto neurológico y el mito de la marihuana
Uno de los puntos más alarmantes radica en la edad de inicio. La evidencia científica indica que el cerebro humano termina de desarrollarse a los 24 años. A raíz de esto, cualquier ingesta de alcohol o drogas previa a esa edad genera alteraciones profundas en un órgano que aún se encuentra en etapa de formación.
Dato relevante: En este contexto, la marihuana suele ser percibida erróneamente por los jóvenes como una droga “natural” o “blanda”. No obstante, la realidad médica indica lo contrario: además de generar distorsiones graves en el pensamiento, su consumo es 50 veces más cancerígeno que el del tabaco comercial.
El rol de la familia en la contención
La ausencia no es solo estatal; también ocurre dentro de los hogares. En la actualidad, resulta frecuente observar una clara dificultad por parte de las familias para establecer límites.
Muchos padres, en su afán de evitar el conflicto o bajo la falsa premisa de querer ser “amigos” de sus hijos, terminan tolerando situaciones de riesgo. La recomendación profesional es clara: los adultos deben asumir su responsabilidad, dedicar tiempo de calidad, dialogar y, de ser necesario, buscar ayuda profesional temprana sin temor al estigma.
Educación y prevención en el ámbito laboral
La problemática también atraviesa los espacios de trabajo y formación. A nivel académico, en 2013 se fundó la Cátedra Libre de Salud Pública y Adicciones en la UNCo, precisamente porque los futuros médicos, psicólogos, enfermeros y asistentes sociales egresaban de la universidad sin las herramientas curriculares necesarias para abordar esta crisis.
Por último, en el ámbito laboral se impulsan medidas preventivas como los controles toxicológicos (narcotest). Si bien el debate suele centrarse en la clase política, los expertos aseguran que estas medidas deberían ser obligatorias en rubros de alta criticidad, como el transporte de pasajeros, la aviación y particularmente en la región, entre los trabajadores de la industria petrolera, quienes están sometidos a extensos diagramas laborales y altos niveles de estrés.
¿Nadie ha roto el hielo todavía?
Tu opinión es importante para nosotros. Sé la primera persona en dejar un comentario.
Empezar conversación ahora