Agustín Radrizzani: El obispo que sucedió a De Nevares y grabó su impronta de fe en Neuquén

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Agustín Radrizzani: El obispo que sucedió a De Nevares y grabó su impronta de fe en Neuquén

Nombrado por el Papa Juan Pablo II, Monseñor Agustín Radrizzani asumió la desafiante tarea de ser el segundo obispo de Neuquén con un lema que resonaría a lo largo de su servicio: “Hemos creído en el Amor”. Su llegada marcó la continuidad de una diócesis joven, creada en tiempos de profundos cambios para la provincia.

La Diócesis del Neuquén fue erigida el 10 de abril de 1961 mediante la bula “Centenarius annus” del Papa Juan XXIII. Eran los días iniciales del primer gobierno constitucional de la provincia, encabezado por la fórmula de Ángel Edelman y Alfredo Asmar, con don Víctor Aníbal García como intendente. La ciudad de Neuquén, con apenas 12.000 habitantes, celebraba estrenos importantes como su Legislatura y la Constitución Provincial.

El primer obispo fue don Jaime Francisco de Nevares, ordenado el 20 de agosto de 1961. Su figura se convirtió en un símbolo por su férrea defensa de los derechos humanos, los trabajadores y los más necesitados, dejando una marca indeleble en la historia neuquina.

La creación de esta diócesis fue una respuesta a la solicitud del nuncio apostólico en Argentina, don Humberto Mozzoni, quien, tras consultar al obispo José Borgati, obtuvo la aprobación papal. Neuquén capital fue designada como la sede episcopal, donde residiría el obispo. Don Jaime se hizo cargo de la diócesis en septiembre de 1961.

Para establecer la estructura diocesana, se hacía necesaria una Curia. El Padre Gregui logró asegurar un espacio céntrico en Neuquén, en la esquina de Avda. Argentina y Juan B. Justo. Esta antigua casona fue refaccionada por don Uzábal y se convirtió en el hogar para misioneros del interior, estudiantes mapuches y soldados que colaborarían en el “Club del Soldado”, iniciativa de don Jaime en el salón de la esquina.

Agustín Radrizzani, nació en Avellaneda el 22 de septiembre de 1944. Su formación fue salesiana: realizó el noviciado en San Justo, su primera profesión religiosa el 31 de enero de 1962, y cursó sus estudios en Bernal. En 1969 fue enviado a Turín para los estudios teológicos.

Su ordenación sacerdotal tuvo lugar el 25 de marzo de 1972, oficiada por el Cardenal Michele Pellegrino. Al regresar a Argentina, se dedicó a la formación y pastoral en la Casa San Miguel de La Plata y en Avellaneda. En 1982, fue nombrado Inspector de la Inspectoría Ntra. Sra. de Luján, con sede en La Plata, y en 1988, maestro de novicios en la Casa del Noviciado de San Miguel.

El 14 de mayo de 1991, el Papa Juan Pablo II lo designó como el segundo obispo de Neuquén, sucediendo a Monseñor Jaime De Nevares. Recibió la ordenación episcopal el 20 de julio de ese mismo año, de manos de Monseñor Argimiro Moure, y tomó posesión de la diócesis neuquina el 17 de agosto.

Tras una década de servicio en Neuquén, el 24 de abril de 2001, Juan Pablo II lo designó obispo de la Diócesis de Lomas de Zamora, cargo que asumió el 23 de junio, sucediendo a Monseñor Desiderio Collino. Durante este periodo, ocupó la vicepresidencia segunda de la Conferencia Episcopal Argentina.

Posteriormente, fue promovido a arzobispo de Mercedes-Luján el 27 de diciembre de 2007, e inició su ministerio pastoral como tercer arzobispo (y sexto diocesano) el 29 de marzo de 2008. En 2019, al cumplir 75 años, dejó la dirección del Arzobispado y se trasladó a vivir con su madre en el Hogar San José de Junín, atendido por las Hermanas de los Ancianos Desamparados de Santa Teresa de Jesús Jornet.

Monseñor Agustín Radrizzani falleció en la madrugada del 2 de septiembre de 2020 a causa de una insuficiencia respiratoria provocada por una neumonía.

La labor y el legado de don Jaime De Nevares fueron siempre valorados por Radrizzani, quien dejó testimonio de ello en sus escritos. En una ocasión, afirmó: “De Don Jaime recordamos su tenacidad, su coherencia, su predilección por los que sufren, su valor para defender la vida y la justicia; pero también su profunda y robusta fe, que fue el soporte indiscutido de su entrega”. Este homenaje a don Agustín es también un reconocimiento a su profundo respeto por el camino trazado por De Nevares y su propia contribución, que sus homilías reflejaban como las de un hombre de fe que honró y continuó el legado recibido.

Agradecemos al Archivo Histórico Salesiano de Buenos Aires y al Padre Daniel Lorente de la diócesis neuquina por el material proporcionado. En la fotografía que acompaña este texto, se observa a Monseñor Radrizzani junto a Juan Carlos Pistagnesi en la Catedral neuquina, quien durante años transmitió las misas dominicales por la Emisora LU 5.

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