El comisionista sitúa al presidente del Gobierno en el «escalafón uno» de la trama y cifra en 1,8 millones de euros el dinero entregado al PSOE, mientras las defensas del exministro y Koldo García atacan su credibilidad por la falta de evidencias documentales
El PSOE pedirá amparo al Supremo por las “injurias” de Aldama: “No permitiremos que nos difame”
El empresario Víctor de Aldama aprovechó este miércoles su extensa declaración en el Tribunal Supremo para ir mucho más allá del mero reconocimiento de los hechos que recogen los escritos de las acusaciones que lo han llevado al banquillo. En una clara confirmación de la estrategia de colaboración con la Justicia que le permitió salir de prisión hace un año y medio, el comisionista trasladó a sede judicial las graves acusaciones sobre la financiación ilegal del PSOE que lleva meses lanzando en los medios de comunicación y fue incluso más allá al tratar de implicar directamente al presidente del Gobierno.
“Si hay una jerarquía, y yo obviamente estoy en la banda organizada, el señor presidente está en el escalafón uno; el señor Ábalos, en el dos; el señor Koldo García, en el tres, y yo, en el cuatro”, dijo sin apuntar ni una sola prueba, tal y como le afearon las defensas del exministro José Luis Ábalos y de quien fuera su asesor. Para apuntalar el supuesto conocimiento del presidente del Gobierno sobre los movimientos de la trama aludió a una fotografía que se tomó con él en un mitin poco después de la llegada del PSOE al Gobierno, cuando todavía no se había puesto en marcha la maquinaria corrupta que supuestamente anidó en el Ministerio de Transportes en la etapa de Ábalos.
Según la versión de Aldama, el presidente se dirigió a él diciéndole textualmente: “Muchas gracias por todo. Sé lo que estás haciendo”. En realidad, lo que había hecho hasta entonces era gestionar una reunión de Ábalos en España con el gobernador de Oaxaca, un estado del sur de México donde él había hecho negocios. También aseguró que Pedro Sánchez pidió a Ábalos que intentara amañar un contrato ferroviario de Renfe a favor de la una empresa valenciana y conseguir así dinero con el que financiar al partido y a la Internacional Socialista. Sin embargo, Sánchez no empezó a presidir esa organización hasta noviembre de 2022, cuando Ábalos llevaba ya más de un año fuera del Gobierno.
Aldama reconoció que si sabía que Sánchez estaba al tanto de las entregas de dinero en efectivo por parte de los constructores al partido era porque Koldo García se lo había dicho. Y que optó por creer ese extremo porque en una ocasión vio cómo Koldo García llamaba al presidente, al que tuteaba y se dirigía por su nombre de pila. La abogada de Koldo García, Leticia de la Hoz, le recordó que las agendas de los 27 teléfonos que manejó su cliente constan en el sumario y aseguró que en ellas no aparece el contacto del jefe del Ejecutivo.
El empresario sacó a relucir relevantes nombres del Gobierno y del PSOE e incluso disparó contra Begoña Gómez al afirmar que tuvo que retirar su oferta por un complejo en el lujoso Barrio de Salamanca de Madrid porque la mujer del presidente del Gobierno “lo quería para ella”. Después, a preguntas de su letrado, matizó que el Instituto de Empresa, la universidad privada en la que trabajaba, tenía intereses en esos terrenos.
Aldama hizo estas afirmaciones sin que el presidente del tribunal, Andrés Martínez Arrieta, pusiera límites a su declaración a pesar de que se trata de cuestiones que exceden las conclusiones que las acusaciones han dejado en los escritos en los que piden elevadas condenas de cárcel para Ábalos y Koldo García. En el caso de Aldama, la Fiscalía le pide siete años, menos de la mitad de lo que le correspondería por los delitos que le atribuye. Y está por ver si su declaración sirve para rebajar aún más esa petición. Aldama negó que hubiera un pacto con el Ministerio Público a preguntas del abogado de Ábalos, Marino Turiel.
Tras la declaración del empresario investigado, el PSOE emitió un comunicado para rechazar de plano todas y cada una de las acusaciones vertidas por Víctor de Aldama en sede judicial. En concreto, desde Ferraz desterraron la hipótesis de una financiación ilegal del partido, la declaración más grave de cuantas ha realizado ante el Supremo el empresario acusado de corrupción.
“Hoy ha declarado Aldama en el Tribunal Supremo. Dos años después, la realidad sigue siendo la misma: acusaciones sin acreditar porque no hay delito que acreditar. Mentira tras mentira. Estamos ante una estrategia conocida: en su derecho de defensa, el engaño es su principal herramienta. Señalar sin pruebas y generar ruido donde no hay delitos”, trasladó el partido.
En ese mismo texto, el PSOE adelantó que pedirá amparo al Supremo para defenderse de los ataques de Aldama. “El PSOE ya solicitó amparo al Tribunal Supremo para actuar frente a estas injurias. Lo volveremos a hacer. No vamos a permitir que se nos difame impunemente. No existe financiación ilegal en el PSOE. Solo existen las mentiras de Aldama”.
“Nexo” con las constructoras
Aunque sin pruebas, Aldama alentó la sospecha sobre la financiación irregular de los socialistas al vincular sus tratos corruptos con Ábalos y Koldo García con presuntos pagos al partido. De hecho, el comisionista explicó que, en un inicio, la mecánica puesta en marcha tenía como objetivo alimentar las cuentas de la formación y que él actuaba como una suerte de recaudador del dinero de las constructoras dado que el entonces asesor le pidió que hiciera de “nexo” con ellas, entre las que citó a Levantina, Latania y Azvi.
Aldama admitió que fue consciente de que recaudar mordidas de empresarios era algo “ilegal” y que no se sintió “del todo cómodo, pero tampoco incómodo”. “Al final, soy empresario, veo la oportunidad, y lo que quiero es seguir trabajando y que me sigan dando cosas que al final es por lo que estaba haciendo todo el esfuerzo y poniendo todos mis contactos encima de la mesa para ganarme su confianza”, aseveró. Según su testimonio, solo entre 2019 y 2020 entregó 1,8 millones de euros al PSOE: “Si miran las cuentas del partido y hay un pico importante de donaciones en esa época se podrá ver por dónde venía el dinero”.
Durante las siete horas y media que duró su declaración en el Alto Tribunal sostuvo, además, que canalizó hacia Koldo García y el ministro entre 3,5 y 4 millones de euros. Y que llegó al acuerdo con el asesor de que aportaría a él y al ministro una suerte de nómina de 10.000 euros a repartir para que hicieran frente a pagos recurrentes como el colegio de sus hijos u otros gastos corrientes. A estos pagos sumó otros “regalos que se daban asiduamente”, como un tratamiento médico para la pareja de Koldo García, al que también compró un todoterreno “barato” y una motocicleta.
También confirmó que financió las vacaciones del ministro en Marbella en el verano de 2020, aunque desligó esa operación de los esfuerzos de Ábalos en favor del rescate de Air Europa. O que, a través de un socio, sufragó el apartamento de lujo en el que vivía Jésica Rodríguez, la expareja del ministro Parte de esas dádivas habrían corrido a cuenta de sus propios beneficios, como los más de tres millones de euros que se embolsó en apenas unas horas con los contratos de mascarillas que centran la causa.
Si bien no corresponde a este caso, el comisionista puso sobre la mesa, además, que gracias a sus conexiones con Juan Guaidó —líder opositor que se autoproclamó presidente de Venezuela— habría apalabrado unos cupos de petróleo que iban destinados a financiar la Internacional Socialista como premio al apoyo de España a su figura. Y sostuvo que, dado que el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero alertó al Gobierno de Nicolás Maduro de estos movimientos en favor de Guaidó, el Ejecutivo de Sánchez tuvo que enmendarse a sí mismo y volver a dar su apoyo a Maduro. Aldama explicó que no dio crédito a este cambio, pero logró igual nuevos cupos, esta vez de PDVSA, siempre según su versión.
La defensa ataca “las contradicciones” de Aldama
Por su parte, la defensa de Koldo García basó su interrogatorio en tratar de minar la credibilidad de Aldama y en hacer ver al tribunal que existían contradicciones e incoherencias entre el testimonio de este miércoles y lo manifestado cuando el caso estaba en investigación. “Mi credibilidad está en los informes de la UCO (Unidad Central Operativa de la Guardia Civil)”, respondió visiblemente molesto el empresario. El presidente Martínez Arrieta intervino para avisar de que valorar la credibilidad del acusado es tarea del tribunal.
Así, la letrada indicó, por ejemplo, que no había concordancia sobre el tiempo que habría estado pagando 10.000 euros mensuales a Ábalos y su asesor. Durante la investigación dijo que “año, año y pico”, desde “antes de octubre de 2019” y hasta “después” de julio de 2021. Este miércoles en el Supremo dijo que hasta 2022. Tras las explicaciones del comisionista, el propio presidente del tribunal señaló que no había contradicción en ese punto.
La letrada de Koldo García, también apuntó a posibles incoherencias en relación con el papel de Ábalos en el rescate de Air Europa, porque entendía que el empresario había sostenido que no se había reunido con el exministro para abordar la nota de prensa que se envió a medios apoyando ese préstamo público. Pero Aldama aclaró que “obviamente” sí se reunió con él.
Donde sí logró encontrar un fallo en la declaración de Aldama fue en el asunto de las gestiones de la trama para lograr la licencia de operadora de hidrocarburos para Villafuel, una empresa en la que tenía intereses uno de sus socios. El comisionista explicó que en un principio se buscaba ese permiso para la mercantil Have Got Time, pero que esa vía se truncó porque esa sociedad estaba vinculada a la operadora Gaslow que tenía “un tema en la Audiencia Nacional”. Y que por eso se buscó la licencia para Villafuel en una reunión en Industria a finales de 2020. Sobre ese punto, la letrada apuntó que el dato no era cierto porque el litigio de Gaslow en la Audiencia Nacional se abrió en 2022.
La defensa del ministro, dirigida por Marino Turiel, con un interrogatorio menos brusco que el de la de Koldo García, consiguió que el empresario reconociera que si llamaba ‘el jefe’ a Ábalos no era porque tuviera una jerarquía en la trama sino porque coloquialmente usaba esa jerga después de escuchar al asesor referirse así a su superior. Esto difumina en cierto modo la tesis de la Fiscalía que en su escrito de acusación indicó que ese alias era usado en el contexto de la organización criminal. El propio teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Balas indicó que el líder real de la trama era Aldama porque, dijo, “quien paga manda”.
Turiel también consiguió establecer que, en realidad, el papel del exministro en el logro de que se ‘filtrara’ una nota de prensa a medios económicos apoyando desde el Ministerio de Transportes el rescate público de Air Europa fue relativo. Aldama recordó que Ábalos se puso en el asunto de la nota “de perfil” a pesar de que sí estaba comprometido con el rescate de esa empresa que consideraba sistémica. Además, desvinculó esa nota de prensa del pago de unas vacaciones en Marbella: “En este caso concreto yo no pago [las vacaciones] por la nota”.
