Un reciente relevamiento de ecosistemas subterráneos en Neuquén ha revelado un panorama preocupante para el patrimonio geológico provincial. La abogada y montañista Roxana Villondo, referente del Grupo Azul Espeleológico y Montañismo del Neuquén (GAEM), compartió un hallazgo impactante: la Caverna de la Laguna, ubicada en la zona de Naunauco, cerca de Chos Malal, ha perdido por completo su espejo de agua.
Hace tan solo dos años, este cuerpo de agua subterráneo presentaba una profundidad de entre 30 y 40 centímetros. Sin embargo, la expedición actual de GAEM encontró únicamente sedimento y piedra en el lugar que antes ocupaba la laguna. Además, Villondo alertó que «varias cavernas están muy contaminadas», subrayando la urgencia de estas investigaciones para la comunidad científica y la conservación.
La importancia de estos sitios va más allá de su belleza natural. Las cavernas funcionan como valiosos depósitos de datos climáticos históricos. Al documentar y comparar los niveles de agua pasados con los actuales, los especialistas pueden construir un registro detallado sobre la evolución ambiental de la región, haciendo de la sequía de la Caverna de la Laguna un indicador significativo de cambios profundos.
Neuquén sigue revelando sus secretos subterráneos. El catastro provincial registra oficialmente más de 320 cavernas, pero las exploraciones del GAEM demuestran que esta cifra podría ser considerablemente mayor. Durante su última incursión en la Yesera del Tromen, el equipo localizó tres nuevas cavidades que no figuraban en los mapas existentes. Estos nuevos sitios requieren estudios específicos para determinar su morfología, extensión y la posible existencia de fauna adaptada a la oscuridad, como insectos sin visión ni pigmentación.
A pesar de estos descubrimientos, el estado de las cuevas de fácil acceso genera gran inquietud entre los expertos. «Las encontrás rayadas, hacen fuego adentro. ¡Puteamos de la bronca al ver eso!», expresó Villondo. El hollín generado por el humo no solo daña las estalactitas y estalagmitas, sino que destruye los delicados ecosistemas internos. El aumento de la temperatura afecta directamente a las colonias de murciélagos y otros organismos que dependen de un microclima estable para su supervivencia.
La protección de estos valiosos espacios naturales está regulada por la Ley Provincial N° 2213 de 1997. La Dirección Provincial de Patrimonio Cultural supervisa las expediciones y exige estrictos requisitos de seguridad e idoneidad técnica. Ante el creciente daño provocado por visitas informales, el GAEM ha intensificado sus esfuerzos educativos desde su sede en Parque Norte, ofreciendo cursos de montaña y espeleología. El objetivo es formar a futuros exploradores bajo un estricto criterio de mínimo impacto, garantizando que el contacto con el mundo subterráneo se realice con el respeto que este patrimonio exige.
Villondo enfatizó la relevancia de cada campaña: «No hay mucha gente que estudie cavernas en el país, entonces nosotros, cada vez que hacemos una campaña, tratamos de aprovechar al máximo para extraer datos y después compartirlos con la comunidad científica».
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