En una reveladora entrevista con Mario Suárez, previa al inicio de la Eurocopa de 2024, el capitán de la selección española, Álvaro Morata, compartió algunas de las experiencias más personales y difíciles de su carrera. El delantero, ausente en el último Mundial, expuso abiertamente los desafíos que ha enfrentado tanto dentro como fuera del campo.
La confesión más impactante giró en torno a su salud mental. Morata reveló que, tras la eliminatoria de la Champions League entre el Atlético de Madrid y el Borussia Dortmund en la primavera de 2024, atravesó una profunda crisis emocional. “Tuve un mes y medio que entré en depresión. No me podía ni abrochar las zapatillas ni convivir con mis compañeros”, afirmó. El futbolista contrastó ese difícil periodo con su presente: “Pasé a estar en la mierda más absoluta que puedas ver, no solo como jugador, sino como persona también, a levantar la Eurocopa como capitán”. Esta crisis, según sus palabras, fue un factor determinante en su posterior salida del club rojiblanco.
El atacante también expresó un profundo arrepentimiento por haber dejado el Atlético de Madrid. A pesar de haber culminado la temporada como máximo goleador español de LaLiga, obteniendo el Trofeo Zarra, Morata se marchó al Milan en el verano de 2024. “Me arrepiento, claro que sí. Es la única cosa de la que me arrepiento en mi carrera”, sentenció. Aclaró que su decisión no fue impulsada por el club, sino por un sentimiento personal de culpa.
Le duele especialmente haber partido justo cuando sentía que la afición rojiblanca empezaba a reconocer y valorar su trabajo. “Me duele haberme ido cuando creo que por fin me habían entendido y me habían valorado”, confesó. Su conexión con la entidad es tal que incluso manifestó su deseo de que sus hijos sean aficionados del Atlético, equiparando la vida misma con la capacidad de resistencia del club, personificada en figuras como Diego Simeone o Koke.
A sus 33 años, Morata habló sobre el impacto persistente de las críticas públicas en su carrera. Reconoció que aún le afectan y que trabaja con distintos profesionales, incluyendo su coach, psicólogo y psiquiatra, para gestionarlas. “Todos me ayudan, pero no puedo cambiar mi manera de ser”, explicó. El delantero compartió un ejemplo concreto de cómo la preocupación por los comentarios ajenos ha afectado su vida: relató haber renunciado a asistir a una final del Atlético, a pesar de tener entradas, por temor a ser increpado frente a sus hijos.
Respecto a su ausencia en la lista para el Mundial, Morata admitió la decepción inicial, pero aseguró que hoy la ve con otra perspectiva. “Hace unos años me hubiera quedado hecho polvo. Ahora entiendo que no me he merecido estar en la lista para un Mundial”, reflexionó. Tras una temporada compleja en el Como italiano, marcada por una lesión de más de tres meses y diversos problemas personales, el futbolista, junto a su pareja y sus cuatro hijos, afronta una nueva etapa. Morata concluyó que su mayor triunfo no radica en los títulos, sino en la capacidad de levantarse una y otra vez después de cada caída. “Estoy orgulloso de haberme caído más abajo del suelo y haberlo intentado otra vez, y otra vez, y otra vez”, finalizó.
¿Nadie ha roto el hielo todavía?
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