Un momento de sorpresa y revelación se vivió este jueves en la Legislatura de Santa Fe, cuando la diputada provincial Amalia Granata expuso parte de su seno izquierdo en plena sesión. El acto, que no pasó desapercibido, tuvo como fin justificar una ausencia previa y disipar las críticas que había recibido.
“No estaba de joda”, sentenció Granata, quien visiblemente afectada por los cuestionamientos, mostró las marcas de una punción mamaria a la que se había sometido. La legisladora, conocida por su franqueza, compartió con sus colegas el difícil proceso de incertidumbre que atravesó hasta recibir un diagnóstico que, afortunadamente, confirmó la benignidad de las lesiones.
“No quiero ser autorreferencial, pero hoy me va a tocar ser autorreferencial. Sobre todo para aclarar, porque soy una persona muy transparente, que no esconde nada, y no quiero que haya malas interpretaciones”, comenzó Granata al tomar la palabra, anticipando la naturaleza personal de su intervención.
La diputada por el partido Somos Vida detalló que su preocupación por su salud se originó durante los controles ginecológicos anuales. Una mamografía inicial arrojó resultados preocupantes, lo que la llevó a someterse a estudios adicionales. “La mamografía salió mal, y el médico me mandó a hacer una ampliada. La ampliada volvió a salir mal, había carcinomas, y el médico me llamó de urgencia para que me haga una punción en la mama izquierda”, relató Granata con crudeza.
Para dejar en claro la veracidad de sus palabras, la legisladora se dirigió a la presidencia del cuerpo y, mostrando una parte de su seno izquierdo, dijo: “Para que vean que no miento, señora presidenta, le voy a mostrar que acá tengo las heridas de la punción, porque me hicieron varias punciones, me sacaron mucho material para ver”.
Este tratamiento médico coincidió con la última sesión de la Cámara baja, a la que Granata no pudo asistir siguiendo las indicaciones médicas. Sin embargo, su ausencia generó un aluvión de críticas, especialmente porque el día del faltazo fue vista saludando a una amiga que celebraba su cumpleaños.
Granata se defendió de las acusaciones: “Estaba recién punzada. Fui a darle un beso a mi amiga que cumplía años con la mama vendada, con la punción recién hecha. No iba a ir, pero fui, sobre todo porque necesitaba distraer mi cabeza”. Aprovechó la ocasión para apuntar contra “algunos medios cizañeros o bancados por la pauta” que, según ella, la habían acusado de descuidar sus responsabilidades.
La diputada reafirmó su compromiso con su labor, señalando ante sus colegas: “Nunca falto a la sesión y las veces que falto generalmente es por un tema de salud, de enfermedad o chequeo médico. En este caso fue lo que pasó”.
Cerrando su emotiva intervención, Amalia Granata compartió la noticia más esperada: los resultados de los estudios confirmaron que las lesiones son “benignas”. “Un alivio, gracias a Dios. Van a tenerme para rato”, concluyó, visiblemente aliviada y cerrando así una explicación que buscó poner fin a la polémica y visibilizar una difícil situación personal.