La Cámara de Diputados avanza con la denominada «Ley Joaquín», una iniciativa destinada a fortalecer las medidas de seguridad en espacios deportivos y recreativos de todo el país. El proyecto lleva este nombre en memoria de Joaquín Gatto, un niño de 12 años, oriundo de Ramos Mejía, cuya vida se apagó tras la caída de un arco de fútbol durante un campamento.
El lamentable suceso ocurrió el 4 de enero de 2026 en un predio perteneciente a un colegio en Junín de los Andes, provincia de Neuquén. Joaquín participaba en una actividad junto a un grupo de exploradores del Colegio Don Bosco de Ramos Mejía cuando la tragedia golpeó.
Según la reconstrucción de los hechos, el niño se balanceó en uno de los travesaños de un arco de fútbol situado en el área de campamento. La estructura, que medía aproximadamente 7,40 metros de largo por 2,40 metros de alto y pesaba unos 160 kilogramos, cedió y cayó directamente sobre su pecho. Se constató que el arco carecía de los anclajes reglamentarios que garantizaran su estabilidad.
El profundo dolor de sus padres y allegados se transformó en un motor de acción comunitaria. Bajo la consigna «Que el juego no cueste la vida», impulsaron una propuesta legislativa con el objetivo de establecer estándares obligatorios de prevención y control.
En un paso significativo, la Comisión de Familias, Niñez y Juventudes de la Cámara de Diputados emitió por unanimidad un dictamen favorable al proyecto. Su propósito central es «establecer la obligatoriedad de medidas de seguridad destinadas a prácticas deportivas y recreativas» para prevenir futuros accidentes.
La iniciativa fue presentada por la diputada nacional Luciana Potenza, de Unión por la Patria. Habiendo obtenido ya el dictamen de la Comisión de Deportes a fines de junio, el proyecto queda ahora en condiciones de ser debatido en el recinto legislativo.
Entre sus disposiciones clave, la norma establece la obligación de instalar, anclar, mantener y controlar de forma rigurosa distintos elementos. Esto incluye arcos de fútbol, hockey, handball y rugby; aros de básquet; postes de redes de vóley, y juegos instalados en plazas y otros espacios de esparcimiento.
El alcance del proyecto abarca tanto a establecimientos públicos como privados. Busca asegurar que las estructuras deportivas sean revisadas periódicamente, cuenten con sistemas de fijación adecuados y permanezcan en condiciones de uso seguras para todos.
Para la familia de Joaquín, esta iniciativa representa la esperanza de transformar una pérdida irreparable en una política de prevención duradera. La premisa que acompaña el proyecto subraya su objetivo más profundo: que ningún niño más pierda la vida mientras disfruta de un juego.
¿Nadie ha roto el hielo todavía?
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