Argentina ha marcado un hito histórico en su producción de petróleo, alcanzando el mejor inicio de año desde que comenzó la extracción de hidrocarburos en el subsuelo nacional en 1907. Este logro no es un dato aislado, sino la consolidación de un auge sostenido que redefine el panorama energético del país.
Para contextualizar este récord, es fundamental recordar que el año de mayor producción en la historia petrolera argentina había sido 1998, una época dorada impulsada principalmente por el petróleo convencional. Cabe destacar que la recopilación de datos para esta comparación no fue trivial; fue necesario recurrir a archivos de papel del Instituto Argentino del Petróleo y el Gas (IAPG) debido a la antigüedad de la información, escasamente disponible en los sistemas informáticos actuales.
Los primeros cinco meses de 1998 registraron una producción de 20.287.615 metros cúbicos de petróleo en todas las cuencas del país. Esto equivalía a 127,6 millones de barriles extraídos, con un promedio diario de 845.093 barriles.
Sin embargo, en el período comparable de 2026, la producción total de petróleo de Argentina ascendió a 21.262.834 metros cúbicos, la cifra más alta jamás registrada. En términos de barriles, esto representa 133,7 millones, o un promedio de 885.716 barriles por día, superando en un 4,8% el récord establecido en 1998.
Este nuevo hito evidencia una transformación significativa en el origen del crudo. Mientras que en 1998 la producción estaba más distribuida entre las cinco cuencas del país, con la Cuenca Neuquina aportando 9,93 millones de metros cúbicos (48,95% del total nacional), el escenario actual es marcadamente distinto. En los primeros cinco meses de 2026, la Cuenca Neuquina concentró 16,51 millones de metros cúbicos, lo que representa el 77,68% de la producción nacional. De esta cifra, los desarrollos en la provincia de Neuquén, en su mayoría provenientes de Vaca Muerta, sumaron 14,83 millones de metros cúbicos, equivalente al 69,79% del total del país.
La conclusión es clara: el incremento productivo y el récord petrolero argentino se deben exclusivamente al crecimiento del shale oil de Vaca Muerta. Esta formación es el único segmento que no solo experimenta un aumento en su rendimiento, sino que lo hace a tasas aceleradas, contrastando con el declive en otras regiones del país.
Lo más prometedor de este récord consolidado es su anticipación a nuevos saltos de escala. Próximamente, en enero del año que viene, entrará en funcionamiento el sistema Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), un oleoducto y puerto en la costa rionegrina que iniciará operaciones con un despacho de 180.000 barriles por día.
Esta infraestructura es clave para las proyecciones del sector. Un estudio de la Cámara de Empresas Productoras de Hidrocarburos (CEPH) sugiere que, en un escenario moderado, Argentina podría extraer 1.200.000 barriles de petróleo por día para 2035. En una proyección más optimista, un escenario de crecimiento acelerado, la producción podría alcanzar los 1.676.000 barriles diarios para 2030, generando exportaciones que, junto al gas natural licuado, superarían los 41.000 millones de dólares anuales.
Más allá de las estimaciones, la meta de un millón de barriles diarios, antes vista como lejana, parece cada vez más cercana. Horacio Marín, CEO de YPF, ha señalado que este nivel de producción podría alcanzarse antes de que finalice el presente año.