Virgilio, un hombre que durante el confinamiento vivía en un pequeño apartamento en Oviedo, halló en las montañas asturianas una cabaña en ruinas por 3.000 euros. Seis años después de aquella compra, realizada en 2020 a un vecino de 80 años, la obra continúa. Su meta: transformar la vieja edificación en un hogar autosuficiente, a pesar de no haber tenido ninguna experiencia previa en construcción.
La historia de este particular proyecto ha sido documentada por Álvaro en su canal de YouTube @hilux_aventura, dedicado a explorar pueblos y sus últimos habitantes. Virgilio relata que sus abuelos tenían una casa en un pueblo cercano y, al enterarse de la venta, no dudó en adquirirla. Curiosamente, le contaron que la abuela del vendedor había nacido en esa misma construcción.
La cabaña se ubica en lo que fue una antigua braña vaqueira, un tipo de asentamiento de verano tradicional en las montañas de Asturias. Hoy, las edificaciones cercanas se encuentran destruidas por incendios o el paso del tiempo, lo que destaca aún más el esfuerzo de Virgilio por rescatar este lugar.
El desafío era inmenso, pues Virgilio reconoce su nula experiencia en albañilería. “Yo no tenía ni idea de construcción. No había hecho una mezcla de cemento en mi vida cuando empecé con esto. No había hecho nada”, confesó. Sin embargo, la buena accesibilidad del lugar, con una carretera que llega hasta la cabaña, facilitó la logística para transportar materiales.
Lo que comenzó como una idea para restaurar la cabaña manteniendo su esencia original, se convirtió en un proyecto más ambicioso. Virgilio elevó los muros de piedra y planeó dos pisos, retirando las antiguas losas de pizarra del tejado para ganar altura. El diseño incluye cocina y baño en la planta baja, conectados a una fosa séptica ecológica de filtrado bacteriano, y un dormitorio en el nivel superior. Instaló un sistema de drenaje sobre la roca y colocó un ventanal con vigueta de hormigón y madera de castaño.
Más allá de la rehabilitación, el propósito de Virgilio es alcanzar la autosuficiencia total. “La idea es ser lo más independiente posible y no depender de nada. Ni estar conectado a la red eléctrica, ni gas, ni nada”, explicó. Para ello, confía en la madera como combustible, la fosa séptica, la captación de agua de lluvia y paneles solares para la electricidad, con los que espera cubrir sus necesidades energéticas.
Durante el proceso, no faltaron sorpresas, como el hallazgo de un maravedí de Felipe V, datado entre 1700 y 1740, encontrado con un detector de metales en el suelo original.
Sin embargo, el camino ha estado lleno de obstáculos. Las obras de instalación de fibra óptica en la zona dañaron la vía de acceso y derribaron parte de un muro centenario de su propiedad, lo que le obligó a canalizar una zanja por su cuenta. También enfrentó trabas administrativas, como la denegación de un permiso para usar chapa sándwich imitación pizarra en el tejado por un funcionario municipal, basándose únicamente en un criterio personal.
“Hay facilidades para proyectos eólicos o de telecomunicaciones, pero para un particular que quiere rehabilitar una cabaña, las exigencias son otras”, señaló Virgilio. La obra se encuentra actualmente pausada debido a una epicondilitis y una operación de mano. Además, tiene proyectos de construcción en Puerto Rico, donde reside parte del tiempo y donde, a diferencia de España (donde pagó casi 800 euros en impuestos y notaría por la compra de 3.000 euros), no existen impuestos a la vivienda ni gastos notariales elevados.
A pesar de las dificultades y la pausa, Virgilio reafirma su determinación de completar la rehabilitación. “Mola ver cómo vas avanzando y se va viendo cómo vas convirtiendo esto en un hogar”, concluyó, con la mirada puesta en el futuro de su cabaña asturiana.