Lionel Scaloni mantuvo el hermetismo hasta el último momento. A menos de 24 horas de la semifinal mundialista contra Inglaterra, la Selección Argentina cerró su preparación en Atlanta este martes sin confirmar el equipo titular. Hubo pruebas de jugadores y variantes tácticas, pero ninguna señal definitiva sobre el once que saltará mañana al Mercedes-Benz Stadium en busca de un lugar en la final.
La práctica se desarrolló bajo una intensa lluvia en el predio de Atlanta United, actualmente dirigido por Gerardo «Tata» Martino, y atrajo una asistencia de prensa sin precedentes. Más de 500 periodistas de diversas nacionalidades cubrieron el evento, superando con creces los 300 acreditados para el entrenamiento del cumpleaños de Lionel Messi. Este interés global subraya la trascendencia de un clásico con un boleto a la final en juego.
La jornada comenzó con trabajos físicos en el gimnasio. Posteriormente, en el campo, el cuerpo técnico organizó diversas estaciones centradas en velocidad, coordinación y reacción, una rutina estándar en la antesala de los partidos, aunque esta vez cargada con la emoción de una semifinal mundialista.
Concluida esa fase, Scaloni centró su atención en los movimientos tácticos específicos para enfrentar al equipo de Thomas Tuchel. El entrenamiento finalizó con ejercicios de pelota parada, tanto en ataque como en defensa, dirigidos por Walter Samuel y Roberto Ayala, especialistas en un aspecto que podría ser clave.
Sin embargo, el reparto de pecheras fue lo más observado durante la parte abierta de la práctica. Scaloni entregó 14: diez a los futbolistas que fueron titulares contra Suiza (excluyendo a Emiliano «Dibu» Martínez, quien trabajó con los arqueros), y las restantes cuatro a Gonzalo Montiel, Exequiel Palacios, Giuliano Simeone y Nicolás Otamendi.
Con el avance de los minutos, las pecheras cambiaron de manos, se ensayaron diferentes posiciones y esquemas. El cuerpo técnico continúa analizando todas las opciones, y la decisión final se conocerá apenas horas antes del partido.
Según información recabada por Clarín, algunos nombres están prácticamente asegurados para enfrentar a Inglaterra. Emiliano Martínez, Cristian Romero, Lisandro Martínez, Leandro Paredes, Alexis Mac Allister, Lionel Messi y Julián Álvarez figuran en esa lista. A partir de este núcleo, el entrenador considera tres escenarios posibles.
La primera opción es mantener el 4-4-2 con los mismos once que iniciaron contra Suiza. La segunda contempla un cambio de esquema para reforzar la estructura defensiva, lo que podría implicar la inclusión de Otamendi y una línea de tres centrales para contrarrestar el poderío aéreo y el juego interno inglés. La tercera alternativa es conservar el dibujo táctico, pero con sustituciones de nombres en sectores específicos.
Cada alternativa tiene su sustento futbolístico. Inglaterra llega con figuras de la talla de Harry Kane y Jude Bellingham, además de extremos veloces que suelen generar superioridades por las bandas. Scaloni busca la fórmula para equilibrar la solidez defensiva sin sacrificar el poderío ofensivo que ha convertido a la Albiceleste en el equipo más goleador entre los cuatro semifinalistas.
Mientras las especulaciones tácticas acaparaban la atención, Lionel Messi volvió a mostrar una imagen de calma. Apenas pisó el campo de entrenamiento, el capitán se sentó en solitario en uno de los bancos frente a la prensa. Con las piernas cruzadas y masticando chicle, observó el entorno durante varios minutos, sin aparentar ansiedad ni alterar su rutina.
Desde allí, siguió las entrevistas de Alexis Mac Allister, Gonzalo Montiel y Rodrigo De Paul. Cuando el mediocampista del Inter Miami finalizó su diálogo con los periodistas, se acercó y conversó con el capitán de la Selección por unos minutos antes del inicio formal de la práctica.
Esta tranquilidad también se fundamenta en los antecedentes del ciclo Scaloni. Desde que asumió la dirección técnica, el entrenador ha dirigido 18 encuentros de eliminación directa, incluyendo Copa América, Finalissima y Mundiales.
El balance es notable: 17 victorias y solo una derrota, ocurrida en las semifinales de la Copa América 2019 frente a Brasil. Desde aquel encuentro, el equipo nunca más perdió un partido de «mata-mata».
Este historial explica buena parte de la confianza que rodea al cuerpo técnico. Más allá de las dudas futbolísticas, Argentina ha forjado una identidad competitiva que le ha permitido superar situaciones límite repetidamente. En este Mundial, lo demostró al eliminar a Egipto y Suiza en series exigentes, mostrando carácter en los momentos cruciales.
La historia también invita al optimismo. La Selección nunca ha perdido una semifinal de la Copa del Mundo; de las seis que disputó, siempre avanzó al partido decisivo. Tres de esas campañas culminaron con la obtención del título mundial, mientras que las otras tres finalizaron con el subcampeonato.
Ahora, buscará extender esa tradición ante un rival de máxima exigencia en uno de los clásicos más importantes del fútbol internacional. Scaloni mantiene el misterio hasta el último instante, convencido de que cada detalle puede inclinar la balanza.