La Dirección Nacional de Aduanas de Uruguay realizó un operativo en el puente internacional General Artigas, que conecta Paysandú con la ciudad entrerriana de Colón, Argentina. Allí, agentes aduaneros incautaron doce cachorros de perro salchicha y una hembra adulta que intentaban ingresar al país de forma irregular.
Los animales fueron hallados escondidos de manera precaria, específicamente debajo de un asiento en la parte trasera del vehículo. Las imágenes registradas en el momento del operativo muestran a los pequeños Dachshund, de apenas un mes de vida, aglomerados en el sector trasero del automóvil, incluso bajo los asientos del conductor y el acompañante.
Según un comunicado del organismo de control, el ingreso de los perros fue impedido debido a que “no cumplía con la normativa vigente” para el traslado de animales vivos entre países.
Durante la inspección, una mujer a cargo de los animales intentó justificar la situación. Se le escucha decir, en referencia a la perra adulta: “Es buenita, es mascota. Está tapada por los bebés porque no le gusta que los toquen”. Ante la consulta de los agentes, la presunta dueña explicó que los trasladaba porque en su casa “no hay nadie para cuidarlos” y que en “la casa de Concordia los podemos tener”.
Tras el procedimiento, los animales quedaron bajo la custodia del área de Sanidad Animal del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP). Esta dependencia se hará cargo de la atención de los cachorros y de la perra mientras avanzan las actuaciones administrativas correspondientes.
El texto oficial del MGAP precisó que, una vez regularizada la situación, los canes serán puestos a disposición del Instituto Nacional de Bienestar Animal (INBA) de Uruguay. El INBA podría determinar una cuarentena para los animales, siguiendo los protocolos sanitarios preventivos.
Posteriormente, el destino final de los perros podría ser una “organización protectora” que se encargue de su vacunación, esterilización y cuidado, buscando asegurar su bienestar.
Frente a la repercusión del caso, Laura De León, referente de la ONG Amigos de los Animales de Paysandú, manifestó su disposición para hacerse cargo de los animales y coordinar las castraciones. La activista también señaló, según consignó El Telégrafo, que “no es posible que la docena de cachorros correspondan en su totalidad a la perra adulta porque por cada preñez pueden parir hasta cuatro”. Y agregó: “Hay más de una madre, pero pasaron solo con una perra adulta”.
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