Una situación excepcional se vive en el balotaje presidencial de Brasil, donde el actual presidente Lula da Silva y el senador opositor Flávio Bolsonaro han coincidido en un inusual pedido: la extensión del horario de votación, originalmente previsto para concluir a las 17:00 (hora de Argentina).
Aunque unánimes en la solicitud, los motivos detrás de la petición de cada bando difieren. El equipo de Lula da Silva ha denunciado una serie de obstáculos que impiden a los ciudadanos llegar a sus mesas de votación, principalmente la ausencia y el bloqueo de autobuses, un medio de transporte crucial para los sectores de menores recursos. Este problema, que comenzó en Salvador de Bahía y se extendió a otros ocho estados, ha sido señalado como una barrera para la participación electoral, afectando particularmente a la base electoral del líder petista en el nordeste del país.
La solicitud del oficialismo abarca la totalidad del territorio nacional y fue elevada directamente al Tribunal Supremo Federal. Previamente, el Partido de los Trabajadores (PT) ya había requerido la prórroga en ciudades clave como São Paulo, Salvador, Lauro de Freitas y Feira de Santana. Lula da Silva, desde São Paulo, fue enfático al pedir a la justicia que «garantice» el voto, criticando a «empresarios sinvergüenzas» o «alcaldes de mala calaña, bandidos» que, según él, intentaron impedir la movilización. El mandatario precisó que en São Paulo, casi el 40% de los autobuses fueron retirados de circulación. En Bahía, la controversia escaló al punto de que un juez ordenó el arresto de un funcionario de la capital estadual por el bloqueo de 75 autobuses públicos. El alcalde, Bruno Reis, aliado de Flávio Bolsonaro, justificó la medida aduciendo la presencia de volantes del PT en los vehículos, práctica que está permitida en la legislación brasileña.
Por su parte, el equipo del candidato Flávio Bolsonaro (del PL) ha fundamentado su pedido de extensión en las condiciones climáticas adversas que azotan a varias regiones. Su solicitud se concentra en las ciudades de São Paulo, Paraná y Santa Catarina, donde se registran intensas lluvias, deslizamientos de tierra, inundaciones y bloqueos de carreteras. Los abogados del opositor argumentaron que, ante una calle inundada, el votante no debería tener que elegir entre su seguridad y su derecho al sufragio, priorizando la protección ciudadana.
Hasta el momento, no ha habido una respuesta inmediata por parte de la justicia brasileña ante estos reclamos, que reflejan una jornada electoral marcada por las dificultades de acceso para una parte de la población. La situación trae a la memoria problemas similares registrados en las elecciones de 2022.