Marzo empezó con tres señales que se cruzan en la vida real de cualquier familia patagónica: salarios, piso salarial nacional y economía urbana.
1) El salario mínimo ya tiene número (y cronograma)
Ante la falta de acuerdo, el Ejecutivo fijó por decreto el Salario Mínimo, Vital y Móvil de marzo 2026 en $352.400 para jornada completa, y $1.762 por hora para jornalizados.
También se publicó una hoja de ruta con valores definidos hasta agosto (por ejemplo: abril $357.800; mayo $363.000; agosto $376.600).
En términos de calle, esto funciona como referencia múltiple: no solo impacta en trabajadores fuera de convenio, también ordena (directa o indirectamente) discusiones paritarias, prestaciones y umbrales.
2) Río Negro: sueldos estatales con aumento (pero con diferencias)
En paralelo, Río Negro activó el cronograma de pago de salarios de febrero para estatales desde el miércoles 4 de marzo, anunciando un aumento general del 5,29% en el Poder Ejecutivo, con excepciones:
- Docentes: sin mejoras en febrero por decisión de Educación al no haber aceptación gremial.
- Policía y penitenciarios: con una suba superior, cercana al 6,8%.
Ese “mapa desigual” es clave porque muestra un patrón que se repite: el Estado paga, pero el conflicto salarial se expresa distinto según sector, negociación y urgencias.
3) Neuquén: la obra en Mosconi y el comercio que aguanta
Mientras el salario define “piso” y la provincia paga “mes”, en Neuquén la economía cotidiana se mueve por una variable más pedestre pero muy real: la obra pública en plena avenida.
La transformación de Avenida Mosconi, con comerciantes que soportan demoras y molestias, pero también apuestan a un escenario de revalorización inmobiliaria y cambio del perfil comercial del corredor.
Dos datos de impacto práctico:
- ACIPAN destacó el diálogo con el municipio para mitigar daños.
- Se mencionan medidas de alivio: eximir tasas a comerciantes durante el período de obra como forma de sostener actividad y empleo.
El hilo que une todo: la vida real
En Patagonia, el “bolsillo” no se define por un solo factor. Se define por una combinación:
- el piso salarial nacional,
- lo que efectivamente pagan provincias y empresas,
- y el pulso del comercio local (que depende de consumo, crédito, tránsito… y hasta de una obra que corta una cuadra).
Marzo arranca dejando una foto nítida: hay movimiento (salarios, obras, cronogramas), pero el desafío sigue siendo el mismo: que la economía cotidiana deje de correr atrás.
¿Nadie ha roto el hielo todavía?
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