El fin de semana del Gran Premio de la Ciudad de México continúa presentando desafíos para Sergio Pérez. En una movida estratégica del equipo Cadillac, el piloto mexicano tuvo un rodaje prácticamente nulo durante la tercera práctica libre en el Autódromo Hermanos Rodríguez. Completó apenas una vuelta de instalación, luego de que la escudería decidiera realizar un reemplazo en la unidad de potencia de su monoplaza.
Cadillac confirmó que esta inactividad en el trazado se debió a un «ajuste preventivo» en los componentes del coche, una decisión tomada antes de afrontar la crucial sesión de clasificación. Hasta el momento, el equipo no ha precisado si esta sustitución acarreará una sanción en la parrilla de salida, lo que añade un elemento de incertidumbre a la ya complicada jornada.
Este contratiempo se suma a un inicio de evento complejo para el piloto tapatío. Pérez no ha estado al cien por cien de su condición física, lo que lo obligó a cancelar sus compromisos con los medios y los aficionados el día viernes. Además, sus resultados en las sesiones de prácticas previas no fueron los esperados: finalizó en la posición 18 en ambas, registrando un tiempo de 1:20.395 en la FP1 (31 vueltas) y 1:19.406 en la FP2 (33 giros).
A pesar de las dificultades, el mexicano expresó su optimismo y la importancia de la carrera en casa. «Es un momento muy especial para mí volver a estar en pista en casa, en México, ante mis aficionados y mi gente», declaró Pérez. Sobre su estado de salud, aseguró que se centraría en descansar para estar «al 100% mañana», y confirmó que no hay riesgo de ausencia en lo que será su carrera número 300. «Parece que estamos más cerca de lo que esperábamos, lo cual es positivo. Ojalá podamos tener una buena jornada mañana en la clasificación y aprovechar al máximo nuestro potencial», concluyó el piloto, manteniendo la esperanza ante un fin de semana lleno de retos.