En el Día Internacional de las Cooperativas, Marcelo Severini, presidente de CALF, analizó el presente y los desafíos que enfrenta el movimiento cooperativo en Argentina. Según Severini, el sector se encuentra en un momento que exige una fuerte articulación entre actores públicos, privados y sociales para poder avanzar.
Uno de los objetivos estratégicos más importantes para el cooperativismo, señaló Severini, es afianzar modelos de gestión que respondan eficazmente a las nuevas necesidades de las comunidades. «El gran objetivo es lograr la soberanía energética, para eso las cooperativas tenemos que trabajar juntas y de la mano de municipios y provincias. Ninguna cooperativa puede sola», enfatizó.
El titular de CALF también subrayó la importancia de modernizar los servicios y reforzar la conexión con los asociados, especialmente en un contexto de transformación constante para el sector. «Las prestaciones deben estar orientadas al desarrollo de las comunidades con servicios modernos y eficientes que la gente sienta como propios», sostuvo.
CALF, con 92 años de trayectoria, es parte fundamental de la historia de Neuquén, habiendo surgido antes de que la región fuera declarada provincia. Su creación tuvo como propósito reemplazar a una empresa privada que gestionaba el servicio eléctrico de la ciudad. A lo largo de su historia, la cooperativa se ha consolidado como una de las más grandes del país y, por sus características, es única en Latinoamérica, acompañando el crecimiento urbano y social de la capital neuquina.
Severini destacó cómo la entidad ha expandido su estructura con nuevas unidades de servicios que diversifican sus actividades. Entre ellas se encuentran Calfibra para conectividad digital, Calf Renova para energías renovables, la billetera virtual Calfpay y Calf Infra para la ejecución de obras de infraestructura tanto públicas como privadas. A estos servicios innovadores se suman prestaciones tradicionales y sociales como sepelios, salud y capacitación gratuita, reforzando, en palabras de Severini, el rol de la cooperativa como motor del desarrollo comunitario.
Otro aspecto central que el presidente de CALF identificó es la necesidad de integrar a las nuevas generaciones. Esto es crucial para asegurar la continuidad, la modernización y una participación activa de los jóvenes en la dirección del cooperativismo, particularmente en las áreas de servicios más recientes. «En CALF ya lo estamos haciendo y son ellos quienes están conduciendo la mayoría de las nuevas unidades de servicios», afirmó.
Mirando hacia el futuro, Severini sostuvo que el crecimiento del cooperativismo estará condicionado por la colaboración entre las propias cooperativas, el Estado y el sector privado, siempre en función de las necesidades de las comunidades. En este sentido, es fundamental que el modelo cooperativo se adapte de forma permanente a los cambios sociales y económicos, sin perder su esencia de servicio a la comunidad.
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