Catherine Fulop: el lado B de su exigente entrenamiento y las secuelas que la hicieron cambiar

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Catherine Fulop: el lado B de su exigente entrenamiento y las secuelas que la hicieron cambiar

Aunque mantiene un perfil mediático más discreto, Catherine Fulop, a sus 61 años, sigue muy conectada con sus seguidores a través de las redes sociales. Desde allí, la conductora comparte fragmentos de su día a día y recientemente se animó a desmitificar la visión del entrenamiento extremo, revelando los problemas físicos que le generaron años de rutinas intensas.

Fue en su cuenta oficial de Instagram, donde acumula 4.2 millones de seguidores, que la madre de Oriana Sabatini confesó los fuertes dolores que padece. Explicó que durante mucho tiempo llevó su cuerpo al límite en búsqueda de mantenerse en forma, una exigencia que hoy le pasa factura.

Desde el patio de su casa, Fulop se filmó mientras realizaba ejercicios y compartió su actual perspectiva. «Sigo entrenando y sigo haciendo mis cosas, pero no hago mucho peso porque he tenido muchas lesiones», detalló. Reflexionó sobre el desgaste físico acumulado, atribuyéndolo en parte a no haber sido «cuidada» y, también, a no haber sabido poner límites a tiempo.

«Uno es muy loco y cree que puede hacer todo», expresó, admitiendo que en el pasado se exigió más allá de lo que su cuerpo podía soportar, con consecuencias directas en su salud.

La actriz y conductora compartió las secuelas específicas de mantener rutinas de alta intensidad sin adaptarlas con el tiempo. «Yo antes hacía ejercicios en los que saltaba, corría, trotaba. Entonces, ahora tengo las rodillas hechas bolsas, estoy mal de los hombros. Y, ahora, cargo poquito peso», reveló con honestidad.

Consciente de las señales de su cuerpo, Catherine Fulop aseguró que hoy adapta sus rutinas según cómo se siente. Su objetivo actual es «mantener mi movilidad, mi fuerza y tonicidad», alejándose de la búsqueda de la máxima exigencia.

Además, destacó la importancia de no entrenar sola. Su rutina actual es supervisada por un entrenador personal, a quien le agradece su ayuda para prevenir nuevas lesiones y cuidar las zonas ya afectadas. «A veces, hacemos un poco de peso para agarrar fuerza, pero él me entrena a través del tiempo con muy poco peso, repeticiones, y a eso yo le llamo: rutinas», concluyó, mostrando su conformidad con este nuevo enfoque que le permite seguir activa y, según sus palabras, «estoy feliz».