Chihuahua reabre paso clave a EE.UU.: Ganaderos duplican ganancias tras freno por el gusano barrenador

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Chihuahua reabre paso clave a EE.UU.: Ganaderos duplican ganancias tras freno por el gusano barrenador

La ganadería mexicana celebró una noticia significativa: se ha reabierto un nuevo punto para la exportación de ganado a Estados Unidos. Esta medida llega tras un año de suspensiones debido a la proliferación del gusano barrenador, una plaga que había puesto en jaque el comercio transfronterizo.

La restricción impuesta por Washington, que paralizó la importación de ganado mexicano en mayo de 2025, comenzó a flexibilizarse en agosto del año pasado. En aquella ocasión, se reanudó el flujo de animales entre los estados de Sonora, en México, y Arizona, en Estados Unidos.

El gusano barrenador, una plaga originada por una mosca, es particularmente dañino. Sus larvas se alimentan de la carne de los animales, causando lesiones graves que pueden resultar fatales para el ganado.

La más reciente reapertura se localiza en la frontera entre Chihuahua y Nuevo México. El inicio de las operaciones fue modesto, con el cruce de aproximadamente 420 animales, según confirmó Juan Carlos Flores, funcionario de la Secretaría de Desarrollo Rural de Chihuahua. La expectativa es que este volumen aumente progresivamente hasta alcanzar las 1,000 cabezas de ganado por día durante el mes de octubre.

«Estamos muy contentos, el día de hoy es de celebración», expresó Álvaro Bustillos, presidente de la unión ganadera regional, reflejando el ánimo del sector.

El entusiasmo no es para menos. Bustillos detalló que los ganaderos mexicanos pueden obtener entre 2,000 y 2,300 dólares por cada cabeza de ganado exportada al mercado estadounidense. Esta cifra representa el doble de lo que conseguirían si vendieran el mismo animal en el mercado nacional, lo que subraya la importancia económica de estas rutas comerciales. Actualmente, cerca del 4% del ganado bovino en pie de México tiene como destino Estados Unidos.

Tras las restricciones iniciales, México aceptó colaborar en un plan conjunto con Estados Unidos para erradicar el gusano barrenador. Este esfuerzo binacional incluyó la construcción de una planta dedicada a la producción de moscas estériles. Estas moscas, al ser liberadas, cortan el ciclo de reproducción del insecto causante de la plaga, controlando así su propagación.

Las nuevas instalaciones, inauguradas en junio en el sur de México, se suman a una planta similar ya existente en Panamá y a otra que está proyectada para construirse en Texas, consolidando una estrategia regional contra esta amenaza sanitaria.