El salón principal de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires se colmó de expectación. Más de quinientas personas esperaron la llegada de Javier Milei, quien pasadas las 19 horas irrumpió en el recinto de mármol, acompañado por Karina Milei, el presidente de la entidad centenaria, Adelmo Gabbi, y la fanfarria de la Casa Rosada. En este escenario, el Presidente soltó la primicia que rompió la monotonía de su discurso: «Voy a ser reelecto y voy a tener cuatro años más».
La declaración tomó por sorpresa a varios empresarios en primera fila, que hasta ese momento escuchaban una exposición de marcado carácter académico. Al inicio de su intervención, Milei confesó haber evaluado abordar la reforma a la carta orgánica del Banco Central o el «apagón del Estado» (shutdown), pero aseguró que Gabbi lo persuadió de concentrarse en el crecimiento económico. «Uy, no», se oyó a un hombre de traje entre el público, anticipando el ambiente.
Durante una hora, el Presidente defendió sus principios económicos, enfatizando la importancia de que quien invierte pueda capturar resultados. «Por eso no es redundante que hayamos enviado al Congreso la ley para declarar la inviolabilidad de la propiedad privada, ahorrar e invertir permitirá convertirnos en potencia nuevamente», afirmó, citando a una decena de teóricos, incluidos los premios Nobel de economía Peter Howitt, Joel Mokyr y Philippe Aghion.
Milei profundizó en modelos de crecimiento, remontándose al siglo XIX para explicar los rendimientos crecientes como motor del «palo de hockey», y analizó el crecimiento endógeno de los tres Nobel mencionados. Presentó su «nuevo modelo de crecimiento» junto a Demian Reidel, aludiendo a su reciente publicación conjunta. Destacó la labor del Ministerio de Capital Humano, que «dejó de regalar el pescado para enseñar a pescar», y fue ovacionado al afirmar que en el predio de Paternal, dedicado a formación laboral, «donde antes le pedían planes a la ministra ahora le piden trabajo».
El tono de la tarde cambió abruptamente cuando el Presidente advirtió: «Si ustedes tienen un gobierno asquerosamente populista que genera 15 puntos del déficit fiscal, se van a estrellar«. En ese instante, un hombre mayor interrumpió: «¡Ahora! ¡Terminala!». La respuesta de Milei fue contundente: «¡Voy a terminar este mandato y voy a tener cuatro años más!», lo que desató aplausos y elevó la tensión en la sala. Desde las sillas cercanas al palco, donde se ubicaba el VIP de empresarios, se escuchó el coreo de «¡Presidente!».
Entre los presentes se encontraban figuras como Gustavo Weiss (Cámara de la Construcción), Mario Grinman (Cámara de Comercio) y Rodrigo Pérez Graziano (UIA), así como Eduardo Elsztain (IRSA), Marcelo Elizondo, Rosendo Fraga y Ernesto Allaria. También estaban funcionarios como el jefe de Gabinete, Diego Santilli; el presidente del Banco Central, Santiago Bausili; su vicepresidente, Vladimir Werning; y el secretario de prensa, Fabián Fernández, junto a Karina Milei.
La reacción del hombre, identificado como el ingeniero Castellanos, un socio veterano de la Bolsa, provocó que los asistentes voltearan a identificar el origen de los gritos. Milei, envalentonado, sentenció: «¡Mala noticia, si no te gusta, andate a Cuba!». Intentó retomar su exposición con «Aquellos que promueven castigar al que trabaja y premiar al vago son los que hicieron…». Sin embargo, el hombre de unos ochenta años, con bastón, traje escocés y canas, volvió a alzar la voz. Desde la improvisada tribuna, otros asistentes le respondieron: «¡Andate kuka!». Guardias de seguridad intentaron sin éxito que se retirara. «Es mentira, cierran las empresas y no hay laburo, es mentira lo que dice», declaró Castellanos a Clarín al ser consultado sobre su interrupción.
Tratando de dejar atrás la situación, Milei defendió el «ajustazo», afirmando que no solo bajaron el gasto, sino que devolvieron «tres puntos del PBI». Criticó la Ley de Alquileres, respaldó las desregulaciones de Federico Sturzenegger y elogió a Luis Caputo, de quien afirmó: «Toto es el mejor ministro», a pesar de que Caputo no participó del evento.
Tras la partida de Milei, las opiniones entre los empresarios fueron variadas. Adelmo Gabbi sostuvo que «no alcanzan dos años y medio, es muy importante lo que hizo». Gustavo Weiss lo consideró «una clase teórica para un público entendido». Un operador de bolsa, que admitió haberse dormido, comentó: «Tiene que salir a marcar posición, porque si no los otros avanzan». Otro asistente, en contraste, opinó: «No me gustó, muy académico».
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