Una de las enfermedades más comunes a nivel mundial es la diabetes, de ahí que relacionadas al tratamiento de la misma sean prolíficas. Esta enfermedad afecta la forma en la que el cuerpo procesa y regula el azúcar en la sangre, por eso para muchas personas, y sobre todo para quienes viven con diabetes tipo 1, usar insulina resulta indispensable para el día a día. Pero hasta ahora, la forma más común de administrarla era mediante inyecciones.
No por años la comunidad científica ha estado en la búsqueda de alternativas menos invasivas y más cómodas para obtener la insulina, como por ejemplo una que pueda tomarse por vía oral. Aunque suena relativamente sencillo, se trata de un reto bastante grande, ya que nuestro sistema digestivo tiende a descomponer este elemento antes de que pueda absorberla de manera efectiva, pero eso tal vez está a punto de cambiar.
Distintos medios especializados han dado a conocer recientemente un descubrimiento muy importante en esta materia, logrado por un grupo de investigadores en Japón, quienes han hecho un importante avance para volver esta opción una realidad. Se trata de un desarrollo científico que puede cambiar la manera en la que muchas personas manejan actualmente esta condición de salud y, aunque todavía se encuentra en sus primeras etapas de estudio, los resultados resultan muy prometedores.
Avances de la comunidad científica en el uso de la insulina
Este avance consiste en la implementación de una molécula que actúa como vehículo microscópico para la insulina, que ayuda a este compuesto a atravesar la barrera del intestino, algo que normalmente no sucede. Con este sistema se protege a la insulina durante su paso por el sistema digestivo, haciendo que sea más fácil su llegada al torrente sanguíneo, donde nuestro cuerpo puede procesarla correctamente.
Para lograr este avance, los científicos a cargo idearon distintas formas de combinar la molécula “vehículo” con la insulina, observando que en ambos casos se podía reducir de manera efectiva los niveles de azúcar en la sangre en los modelos estudiados. Los resultados también mostraron cómo una parte de la insulina que se administraba lograba aprovecharse en el organismo, lo que representa un enorme avance frente a otros intentos.
Es necesario tener en cuenta que estas pruebas solo se han realizado en modelos animales, por lo que el camino antes de que este tratamiento llegue a estar disponible para el uso en humanos aún es bastante largo. Aún faltan por realizar muchas pruebas y estudios, pero si las investigaciones continúan con resultados positivos y se llega a confirmar la seguridad del tratamiento, tal vez muy pronto podríamos ver una alternativa práctica para el tratamiento de la diabetes, cambiando así la vida de millones de personas en el proceso.
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