Franco Colapinto enfrentará el Gran Premio de Hungría desde la decimotercera posición, una partida que lo deja con «bronca» y la sensación de haber estado para más. El circuito de Hungaroring, conocido por la dificultad para adelantar, añade un desafío extra a su objetivo de sumar puntos, como lo hizo en la carrera anterior.
El piloto argentino vio su fin de semana condicionado desde el viernes. La jornada comenzó con la cesión de su Alpine a Paul Aron en la primera práctica libre, para luego sufrir un accidente en la segunda sesión. Estos incidentes le impidieron acumular el rodaje esencial y trabajar en la puesta a punto del monoplaza, dejándolo sin la preparación ideal para la clasificación, a pesar de haber sido el piloto con más vueltas en el último entrenamiento.
Colapinto fue claro al finalizar la sesión: «Creo que estaba para más y eso es lo que me da un poco de bronca». Detalló que el auto «estaba bastante afuera de la ventana que a mí me gusta para trabajar» y que, al no tener tiempo para realizar ajustes debido a la falta de práctica, se encontró con todo «muy de golpe y muy tarde».
En la Q2, surgió un nuevo inconveniente que escapó a su control: los neumáticos no salieron de las mantas térmicas con la temperatura adecuada, lo que le hizo perder adherencia en el primer sector de un Hungaroring reasfaltado. Aunque logró recuperarse en los sectores dos y tres, la desventaja inicial fue irrecuperable. «Una pena porque eso está un poco fuera de mi control», lamentó el piloto.
La frustración de Colapinto se fundamenta también en el rendimiento de su compañero de equipo. Pierre Gasly quedó a solo dos décimas de avanzar a la Q3, sugiriendo que el potencial del Alpine permitía aspirar a mejores posiciones. Colapinto marcó un tiempo de 1m19s027, 187 milésimas más lento que el francés, una diferencia atribuida directamente a la falta de preparación.
De cara a la carrera, Colapinto confía en sus puntos fuertes: «Vamos a intentar largar bien, como siempre, y después ir para adelante». Su estrategia se centrará en gestionar los neumáticos de manera efectiva y aprovechar cualquier oportunidad, a pesar de no haber podido realizar «long runs» debido a los contratiempos. «Ojalá salga un buen día», expresó con esperanza.
Después de Hungría, Colapinto tendrá una última tarea con los ensayos de neumáticos Pirelli antes del parón de verano. El verdadero cambio para Alpine se espera en Zandvoort, a fines de agosto, con la llegada de un paquete de actualizaciones. La necesidad de estas mejoras es urgente, ya que Racing Bulls ha alcanzado a Alpine en el Campeonato de Constructores. «Necesitamos mucho esas mejoras. Las estamos esperando con muchas ganas», concluyó Colapinto, anhelando que permitan «dar un salto grande» y reanudar la lucha en la mitad del pelotón.
Mientras tanto, la pole position en Hungría fue para Lando Norris, quien logró su primera pole como campeón del mundo con un tiempo de 1m17s207, superando a Lewis Hamilton por 12 milésimas en un final de Q3 con sorpresas.
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